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CINE EN ARAGON



Más clásicos en DVD
Por Fernando Usón
Más clásicos en DVD.

    Hace año y medio apareció la primera entrega, y hace un año la última, de esta sección del Pollo Urbano de Clásicos en DVD. Ha llovido mucho desde entonces, así que, habida cuenta de las continuas incorporaciones en el mercado de títulos y más títulos, hemos decidido publicar este complemento a las entregas pasadas para destacar las novedades más reseñables habidas en este lapso. Maticemos que sólo hemos añadido el apartado correspondiente a las recomendaciones en el caso de que éstas, por la calidad intrínseca de los filmes y añadida de los tranfer, se encuentre a altura cotejable o mayor que las que ya destacamos en su momento. Y de paso, el conocimiento, gracias muchas veces al formato digital precisamente, de títulos antes ignotos, si bien en algunos casos nos ha enfriado las esperanzas puestas en algunas prometedoras incógnitas (Suzuki, Ichikawa, Bowers, Bell…), en un par nos ha impulsado a ampliar esta selecta lista de los mejores: en concreto, en el del mal conocido Cecil B. DeMille y el del absolutamente desconocido (en España) Kijû Yoshida. Así mismo, hemos debido replantear a la alta, gozosamente, la valoración de otro que ya estaba: el gran Hiroshi Shimizu.

- Rouben Mamoulian
- George Cukor
- Mitchell Leisen
- Orson Welles
- Anthony Mann
- Vincente Minnelli
- Joseph Leo Mankiewicz
-
Budd Boetticher
- Robert Wise
- Richard Fleischer
- Nicholas Ray
- Samuel Fuller
- Jerry Lewis
- Francis Ford Coppola
- David Cronenberg
- David Lynch

- Raúl Ruíz

- Luis Buñuel

- Theo Angelopoulos

 

 

- Alfred Hitchcock
- David Lean
- Terence Fisher
- Jack Clayton

- Roberto Rossellini
- Luchino Visconti
- Mario Monicelli
- Federico Fellini

- Jean Renoir
- Jacques Tourneur
- Robert Bresson
- Jacques Becker
- Georges Franju
- Alain Resnais
- Jacques Rivette
- Eric Rohmer
- Jean-Luc Godard
- André Delvaux
- Marguerite Duras

- Victor Sjöström
- Mauritz Stiller
- Carl Theodor Dreyer
- Ingmar Bergman


- Serguei Eisenstein
- Dziga Vertov
- Aleksandr Dovzhenko
- Andrei Tarkovsky

- Satyajit Ray

 


Estados Unidos y Canadá


David Wark Griffith

    Del director sureño sigue habiendo los mismos huecos pendientes por cubrir que hace un año, esto es, más de las dos terceras partes de sus largometrajes y una infinidad de cortos. Sin embargo, ha habido la destacable novedad de los nuevos lanzamientos por Filmax de sus tres filmes más prestigiosos, por lo demás siempre presentes en el mercado: "El nacimiento de una nación" (1915), "Intolerancia" (1916) y "Lirios rotos" (1919), también conocida (y así comercializada por Filmax, no por JRB) como "La culpa ajena". La primera no ha aportado mejoras sustanciales respecto de ediciones anteriores, pero las otras dos superan con creces las existentes hasta ahora.

   Las nuevas recomendaciones.- "La culpa ajena" lanzada por Filmax parte de la misma copia que la anterior edición de JRB, pero aun con ocasionales rayas, se ha recuperado una parte importante del encuadre, antes tan estragado, y se ha limpiado bastante la imagen, por lo que ahora resulta sumamente aconsejable. En cuanto a "Intolerancia", la copia de Filmax es completa y resplandeciente; tanto, que cabría calificar esta edición de definitiva, por lo que la adquisición de este clásico indiscutible del cine es lisa y llanamente obligatoria.


Allan Dwan

    Del canadiense la distribución parece haberse fijado recientemente en su obra de los años cincuenta, lo cual es estupendo, pues es uno de sus mejores momentos creativos… aunque siga habiendo demasiadas obras olvidadas, de ésta y de otras décadas. Y aunque causa un poco de perplejidad la elección de la mediocre "Huida a Birmania", es muy de agradecer la recuperación de ese modesto buen western que es "La reina de Montana" (1954) y especialmente, ¡albricias!, de dos de sus mejores títulos: el colorido film-noir "Ligeramente escarlata" (1956) y la austera aventura, a medio camino entre la road-movie y el neo-western, de "Al borde del río" (1957). Lástima, que esta última haya sido transferida por BrokersFilms de manera tan renqueante (hay numerosos congelamientos de imagen de apenas unas décimas de segundo, pero las suficientes para que el movimiento arrastre), pues la copia de partida era excelente.

   La recomendación dudosa.- Así las cosas y a falta de nada mejor, nos decantamos por "Ligeramente escarlata", una película excelente y muestra de cómo este pionero acabó adaptándose al Hollywood de los cincuenta, trabajando en exuberante color y flamante scope, pero conservando modos típicos del cine mudo. La edición de CreativeArts presenta graves deficiencias de nitidez; pero, en fin, la película es una de las cumbres indiscutibles de Dwan, por lo que decidimos recomendarla… a regañadientes.


Cecil B. DeMille

    La primera de las dos incorporaciones al club puede causar el respingo de más de un aficionado, pues al rey del cartón-piedra siempre se le ha contemplado con suspicacia… no sin motivo. Sin embargo, una obra que atesora una notable cantidad de imágenes memorables y que influyó nada menos que en Lubitsch, Murnau, Hitchcock o Vidor merece una reconsideración. Los problemas del cineasta de Massachussetts son varios: primero, la moral pequeño burguesa de que solía hacer gala; segundo, el feroz conservadurismo de algunas propuestas suyas y de la misma persona del director; y tercero, el arcaísmo que rezuman muchas de sus películas más célebres, con una estética a veces próxima a la estampita. Sin embargo, resulta que, en primer lugar, DeMille, ya desde la temprana "La marca del fuego" (1915), fue uno de los cineastas más osados al mostrar escenas de fuerte contenido sexual, muchas veces lindantes con el sadismo, e incluso algunas de ellas, véase "Los bateleros del Volga" (1926), aún conservan su poder perturbador. En segundo lugar, que conseguía sus mejores propuestas, cuando daba rienda suelta a su puritanismo o a su ferviente religiosidad, cuando no a su absoluta desfachatez al mostrar los mayores disparates con la mayor convicción del mundo (son inolvidables la lozana leprosa de terso cutis de "Los diez mandamientos" de 1923 y la María Magdalena de "Rey de reyes" en busca de Judas ¡montada en su carro tirado por cebras! ¡¡regaladas por el rey de Nubia!!). Y en tercer lugar, que en la segunda década del siglo XX y aun en la siguiente, el director era uno de los cineastas más innovadores del medio, con propuestas bastante arriesgadas; así: "Juana de Arco" (1917), que conjugaba tiempo presente y pasado casi el mismo año de "Intolerancia"; "La pequeña americana" (1917), que jugaba con la percepción del espectador para defraudarla; o la primera "Los diez mandamientos", que dejaba colgada una historia sin contemplaciones para lanzarse a otra totalmente distinta. El suyo es un caso curioso de contradicciones feroces a lo Jekyll y Hyde (como muestran su puritanismo y obsesión sexual a partes iguales), pero también de cierta displicencia (se tiene la sensación de que muchas de sus películas se encuentran muy por debajo de sus capacidades como director) y de relativa involución (su paso del melodrama y la alta comedia típicos de su período mudo a los western y las aventuras más pedestres del sonoro). Aun así, pese a su notoria irregularidad y a lo irritante y pompier de gran parte de su obra, hay un ramillete de buenas películas, mudas y sonoras, que avalan su talento: el fundacional western "El prófugo" (1914), el melodrama bélico "La pequeña americana", la alta comedia "A las mujeres" (1918) y, ya en el sonoro, los westerns "Unión Pacífico" (1939) y "Los inconquistables" (1947) y los peplum "Sansón y Dalila" (1949) y "Los diez mandamientos" (1956). Ahora bien, las películas que más fuerte han pujado por su presencia en esta lista son las dos cumbres de su carrera y máximas expresiones de su puritanismo y su religiosidad respectivamente: la incandescente "Los diez mandamientos" de 1923 y la emocionante "Rey de reyes" (1927), que ofrece el Cristo más vivo y palpitante que ha habido en cine, Pasolini incluido. Las películas sonoras mencionadas, con una excepción, están ausentes del mercado, pero las mudas de los años diez pueden encontrarse, junto a otras, en el apetitoso primer volumen de la "Colección Cecil B. DeMille.- Classic Collection (1914-1919)", comercializada por Llamentol. El segundo volumen de este lanzamiento presenta otras películas mudas menos apasionantes. Y, por desgracia, pese a haberse restaurado con extraordinarios resultados, en España ninguna distribuidora parece reparar en "Rey de reyes".

    La recomendación.- No cabe duda: la edición por Paramount de tres discos de "Los diez mandamientos: Colección 50 aniversario". Dos de los discos se reservan a la película más mítica de DeMille, que es también uno de sus mejores títulos sonoros… aunque si el film resulta antológico, no es tanto por la labor de su director como por la del genial asesor de color Richard Mueller, que consiguió aquí una de las cumbres del cine en lo que a lo cromático se refiere. El tercer disco reserva la auténtica joya: una edición definitiva de la película del mismo título de 1923, quizá la cumbre del cine de su autor y que, advertencia, no es tanto una primera versión de aquél en color como un film radicalmente distinto: a la hora de metraje, DeMille se desentiende de Moisés, de los egipcios e israelitas para concentrarse en una trama situada en la época de rodaje de la película.


Frank Borzage

    Ninguna novedad relativa a este director tan olvidado. No obstante, Fox ha lanzado en Estados Unidos un paquete con una gran cantidad de las películas rodadas por nuestro hombre en el seno de la productora, incluidas las imprescindibles "El séptimo cielo" (1927), "El ángel de la calle" (1928), "Estrellas dichosas" (1929), "Liliom" (1930) y "Bad girl" (1931). ¿Llegará a España, como sí ha llegado la doble tanda de DeMille? ¡Ah! Con la excusa de Gary Cooper, Tribanda ha recuperado la gran obra maestra del director, "Adiós a las armas" (1932), presentada al alimón con el "Juan Nadie" (1941) de Frank Capra, pero… si nos fiamos del minutaje, se trata de la misma copia cortada de siempre, sin las escenas cruciales amputadas en los años cincuenta (78 minutos frente a los 89 originales); o sea, que mejor no caer en la tentación. Paciencia…


Raoul Walsh

    Ha habido un buen puñado de desembarcos en los estantes de filmes de Walsh, pero, como quiera que casi todas sus mejores películas (salvo las mudas) ya estaban editadas, novedades reseñables sólo una: su estupendo western mineral y apasionado, trágico y desencantado, "Juntos hasta la muerte" (1949). En cuanto a las dos extraordinarias incorporaciones habidas mientras publicábamos la sección hace un año, "Perseguido" (1947) y "Sin conciencia" (1950), sentimos constatar que Sogemedia las presenta con su displicencia habitual: contraste desvaneciente en los nocturnos y nitidez precaria, sobre todo en planos generales y exteriores. Una verdadera lástima, máxime cuando "Perseguido" resulta ser en nuestra opinión la obra cumbre del director tuerto. Habrá que esperar a que Warner se digne hacer sus propios lanzamientos.


John Ford

    El americano de origen irlandés continúa surtiendo los estantes con nuevos títulos. Los más destacados en este lapso han sido su primer western prestigioso, "El caballo de hierro" (1924), la injustamente olvidada "La ruta del tabaco" (1941), así como tres de sus últimas películas: la recomendable "El sargento negro" (1960), la superproducción "La conquista del oeste" (1962), que contiene la magnífica aportación de nuestro director de título "La guerra civil", y la extraordinaria "El gran combate" (1964). Sin embargo, las arribadas son menos sustanciales de lo que cabría suponer y las únicas incorporaciones cabales son la espléndida "La ruta del tabaco" (Fox) y esa pequeña joya de "La guerra civil", incrustada en "La conquista del oeste" entre las muy estimables aportaciones de Henry Hathaway y la más apagada de George Marshall. En efecto, por un lado, no deja de resultar decepcionante que la misma Fox se haya limitado a lanzar en España, del paquete de obras mudas del director distribuido en Estados Unidos, sólo una película, la más célebre, desestimando las superiores "Tres hombres malos" (1926), "El legado trágico" (1928) y muy lamentablemente el mejor Ford del período silente, "Cuatro hijos" (1928); y, por otro lado, "El sargento negro" es una buena pero irregular película, a distancia de las mejores del director tuerto, y encima se oferta en formato desvirtuado. En cuanto a la inolvidable "El gran combate", que sí figura entre la docena de mejores Ford, se comercializa sin la escena de la población de Dodge City a la caza de cheyenes, escena que ya desapareció en los pases televisivos de hace más de veinte años y en España no se ha vuelto a recuperar y que, para más inri, dota de sentido a este paréntesis bastante intempestivo de la odisea cheyene. Pero… En Estados Unidos la misma Warner comercializa la película íntegra, con sus 156 minutos originales frente a los 141 de la versión ibérica. La multinacional debiera responder de por qué toma el pelo tan arteramente a los aficionados españoles. No hay recomendación que valga.


Tod Browning

    El maestro de lo grotesco ha conseguido colar, casi de tapadillo, otra película en el mercado, "La marca del vampiro" (1935), pero es éste un título irregular, a considerable distancia de los mejores de su autor, la mayor parte aún sin editar. La recomendación principal sigue siendo por tanto el doble DVD formado por "Garras humanas" (1927) y la impresionante "La parada de los monstruos" (1932).


Charles Chaplin

    Como quiera que la obra del bigotudo actor-director ya estaba presente en los estantes milagrosamente al cien por cien, nada debemos añadir a nuestro inventario de hace un año.


Buster Keaton

    Una única novedad reseñable ha habido en la videografía de Cara de Palo, la edición por Vanity Films de su último gran film, "El cameraman" (1928). Por lo demás, seguimos esperando ediciones restauradas de gran parte de sus largometrajes. Los cortometrajes, ya lo señalamos en su momento, cuentan con la magnífica edición de Divisa, edición que será difícil de superar en mucho, mucho tiempo.


Harold Lloyd

    El cómico de las gafas de empollón y cara de repollo, en cambio, ha tenido en este período su gran golpe de suerte, pues el antológico paquete editado internacionalmente por Studio Canal hace algún tiempo por fin ha llegado a España.

La recomendación definitiva.- Sin reservas de ningún tipo hay que lanzarse a adquirir el "Pack Harold Lloyd. La colección definitiva", con o sin libro, pues contiene sus mejores cortometrajes, con la única excepción del magnífico "Bumping into Broadway" (1919), así como todos sus largometrajes mudos y los primeros sonoros hasta la magnífica "La vía láctea" (1936), dirigida por Leo McCarey. Ahí están para disfrutar a tope, entre otros, "An eastern westerner" (1920), "Mi lindo automóvil" (1920), "Number please?" (1920), "Viaje al paraíso" (1921), y ya en modo de largometraje, "El mimado de la abuelita" (1922), "El doctor Jack" (1922), "El hombre mosca" (1923), "Casado y con suegra" (1924), "El hermanito" (1927), "¡Ay, que me caigo!" (1930) y su asombrosa obra maestra "¡Ay mi madre!" (1926). A atesorar.


Erich von Stroheim

    Las empresas nacionales del sector siguen ignorando olímpicamente al director vienés de prusiano aspecto, ausencia tanto más injustificable, cuanto que en el extranjero se pueden encontrar al menos cuatro de las apenas diez películas que rodó: las excepcionales "Maridos ciegos" (1919) y "Los amores de un príncipe" (1923, donde no está acreditado, pero ¡cómo se nota el toque Stroheim!), amén de las magistrales "Esposas frívolas" (1921) y "La reina Kelly" (1928) ¿A qué esperan nuestros distribuidores?


King Vidor

    Cinco incorporaciones ha habido de la excelsa filmografía del director tejano, lo cual, teniendo en cuenta lo poco que había, parece cambiar sustancialmente el panorama… sólo que aún queda por recuperar casi toda su época muda, incluidas las magistrales "El gran desfile" (1925) y "La bohème" (1926), aparte de tantísimos filmes sonoros de envergadura. En fin, calma chicha en el mercado… Centrándonos en lo positivo, las recién llegadas son: la magnífica "Noche nupcial" (1935), el recomendable western "Paso al noroeste" (1940) y dos de sus mejores filmes sonoros, "El pan nuestro de cada día" (1935) y "El manantial" (1949). "Noche nupcial" la presenta Sogemedia con buena imagen, mientras "El pan nuestro de cada día", aunque ha sido remasterizada por la distribuidora JRB, ofrece una calidad más precaria, achacable a la deficiente copia de la que se ha obtenido. ¿Cuándo restaurará el American Film Institute el más famoso film sonoro de Vidor? Naturalmente, el lector se habrá percatado de que aún nos queda por mencionar la quinta novedad: "…Y el mundo marcha" (1928), cumbre de la etapa muda del tejano, compendio de todo el cine silente e incuestionable obra maestra del cine entero. Pero, ¡qué decepción! Su llegada podría haber sido uno de los acontecimientos digitales del año (junto a las de "Vampyr" y "Falso culpable"), pero por desgracia RidersFilms la presenta en la copia ya demasiado antigua, con banda sonora del otrora prestigioso Carl Davis, que es la misma que se veía en los pases televisivos de hace veintitantos años y que hoy por hoy, con la de buenas copias restauradas ya presentes en el mercado, resulta inadmisible, por sus encuadres recortados, su fofo contraste y su esquilmada nitidez. Una ocasión desaprovechada. ¡Qué pena!

    La segunda recomendación.- Por fortuna, la polémica e impactante "El manantial", defensa tanto de la libertad artística sin restricciones como del individualismo a ultranza, y una de las obras más apasionadas de su autor, la comercializa en una copia de nitidez perfecta su productora original, Warner, lo cual es fundamental para degustar una obra donde la contrastada fotografía en blanco y negro, responsabilidad del gran Robert Burks, es crucial.


William A. Wellman

    Cuatro novedades de primer orden cambian sustancialmente la arguellada presencia de este segundo director de Massachussets. Casualmente tres de ellas son westerns: el magnífico "Incidente en Ox-Bow" (1941), el recomendable "Las aventuras de Buffalo Bill" (1944) y el estupendo "Más allá del Missouri" (1951), distribuido por Warner (productora original: MGM). Sin embargo, la más importante de todas es la cuarta recién llegada, primera por edad: la justamente famosa "Alas" (1927), extraordinario melodrama de aviación y posiblemente su mejor título. ¡Ah! Y que a nadie se le ocurra picar con supuestos nuevos lanzamientos, como el de SAV de "Ha nacido una estrella" (1937) perteneciente a su serie Hollywood Oro: lo único "de oro" es el ridículo marquito que envuelve el estuche, pues la calidad de la copia es simplemente zarrapastrosa. ¡Qué desvergüenza timar así al consumidor!

   La recomendación silente.- "Alas" la distribuye Regia Films en una copia con encuadre algo reducido y negativo sin restaurar, si bien se ha procedido a arreglarla digitalmente, con lo que el DVD resulta aceptable (pasamos por alto la nefasta traducción de los intertítulos). Sea como sea, la altísima calidad del film, su potencia emocional y arrolladora imaginería, pone de manifiesto la urgencia de la recuperación de la obra muda del director. Mientras se espera la llegada de otros títulos de esta época y de la década de los 30 de Wellman (y de tantos otros directores tan descuidados por la distribución), degustar este film es mucho más que un aperitivo: es el plato principal.


Howard Hawks

    Del cineasta del plano americano han aparecido por primera vez: una de sus obras menos insignes, "La ciudad sin ley" (1935), otra más interesante, "Tierra de faraones" (1955), y ¡por fin!, una de sus películas más destacadas, "Río rojo" (1948), primero y quizás mejor de los ríos con que Hawks fue obsequiando al aficionado en su periplo por el Lejano Oeste.

    La segunda recomendación.- Podemos añadir, tras "Scarface" (1932), este magnífico western que es "Río rojo" como una de las piezas de Hawks que todo aficionado debiera conocer.


Leo McCarey

    El californiano ya estaba bien representado en los estantes y aparentemente sólo ha habido una nueva propuesta suya: la divertida comedia "Un marido en apuros" (1958), que casi, casi cerró su carrera. Y si antes hemos escrito aparentemente, se debe a que Llamentol ha lanzado un apetitoso estuche llamado "Maestros del cine cómico", que, casi de tapadillo, contiene una joya de nuestro hombre: su mejor colaboración con el cómico Charley Chase, la antológica, desternillante "Grande como un alce" (1926). Apuntemos que en el extranjero se puede encontrar este título en un DVD acompañado por otros excelentes filmes que certifican el elevado listón de la colaboración entre el actor y el director. Y añadamos que es una lástima que nadie, ni en España ni en otros países, se decida a editar juntos los cortos cómicos dirigidos por el cineasta: él está detrás de los mayores logros de Chase y también de Laurel y Hardy, igual que después orquestó la mejor película de los Marx, la mejor de W. C. Fields y el último film de altura de Lloyd. ¿Casualidad?


Josef von Sternberg

    De este vienés penetrante y onírico, lánguido y descabellado, ha habido dos aportaciones, ambas curiosamente fechadas en el mismo 1935: su última película con Paramount y broche final del ciclo Dietrich y su primera fuera de la productora, esto es, "The devil is a woman" y "Crimen y castigo". ¡Pero qué diferencia entre una y otra! "Crimen y castigo" es uno de los pocos filmes flojos de Sternberg y aún resulta peor, si se recuerda la descomunal novela de base: al pobre Dostoyevski no lo fusiló físicamente el batallón designado para ello, pero artísticamente lo hizo Sternberg ejecutando órdenes de la dictatorial Columbia. En fin, mejor leer la novela. En cuanto a "The devil is a woman", aunque inferior a las películas con la rubia esfinge que la precedieron, sigue siendo magnífica. Universal la distribuye en copia impecable bajo el título de "El diablo es una mujer" y no del más correcto en español de "El diablo es mujer". ¡A ver si traducimos bien! En cuanto a las películas mudas del cineasta errante y a "Anatahan", siguen durmiendo el sueño de los justos.


Ernest B. Schoedsack

    Por fin el mercado español ha salvado la honrilla en lo que al director emparejado con Merian C. Cooper se refiere. No, por desgracia, aún no se han editado sus antológicos documentales silentes ni la versión íntegra de "King Kong" (1933), pero sí ha llegado la edición restaurada de la otra cima de su filmografía, "El malvado Zaroff" (1932); y, como jugoso complemento, ediciones de las interesantes "Los últimos días de Pompeya" (1935) y "Dr. Cyclops" (1940), rodadas ya sin su pareja artística de hecho.

    La recomendación.- ¡Ya se puede recomendar algo del intrépido documentalista! ¡Y sin reservas! "El malvado Zaroff", esa aventura por los neblinosos territorios del subconsciente que precedió a la del gran gorila con resultados igualmente antológicos, la presenta Vellavision en una copia restaurada y definitiva. Añade un extra de dudoso valor: la versión coloreada del film, totalmente prescindible, pues da al traste con los violentos claroscuros, las resbaladizas luces que contribuían no poco a que este viaje por la isla del malvado conde (Zaroff) se transformara en una angustiosa pesadilla.


Rouben Mamoulian

    Nada nuevo en los estantes del armenio de Broadway. ¿Cuándo tendremos al alcance de la mano "Aplauso" (1929) y "Las calles de la ciudad" (1931)?


George Cukor

    Y del húngaro de Broadway tampoco gran cosa: han llegado "Hollywood al desnudo" (1932) y "Mujeres" (1939), este último un más que interesante film, que ahora, tras el remake perpetrado el año pasado por la pija de Diane English con una Meg Ryan al borde de la epilepsia, casi parece una obra maestra. ¡Qué bajo ha caído Hollywood! Y el cine en general… En fin, aun así, ni "Mujeres" ni "Hollywood al desnudo" se encuentran entre la docena de mejores Cukor y su presencia sabe a poco, cuando aún debemos aguardar la llegada de "Edward my son" (1949), "Ha nacido una estrella" (1954) o "Cruce de destinos" (1956). ¡Qué tiempos los nuestros y qué tiempos aquéllos!


Mitchell Leisen

    La que sí ha cambiado notablemente es la situación del director de Michigan, del que antes no había nada destacable y del que ahora Sherlock ha lanzado cuatro comedias que dan una impresión más fiable de su valía: las muy recomendables "Candidata a millonaria" (1935) y "Una chica afortunada" (1937), amén de las estupendas "Medianoche" (1939) y "No hay tiempo para amar" (1943).

   La recomendación.- Aunque siguen faltando muchas de sus mejores películas, por fin hay disponible un par de Leisen pertenecientes a su obra más granada. Más todavía que la mítica e hilarante "Medianoche", pensamos en la menos famosa, pero igualmente mondante "No hay tiempo para amar", en nuestra opinión más rica en sugerencias, tanto temáticas como visuales. Cierto, no es uno de los Leisen más profundos, pero sí de los más chispeantes: una excelente primera aproximación a una filmografía tan destacada como poco reivindicada hoy en día.


Orson Welles

   Ninguna novedad del barbudo director, mas que los consabidos relanzamientos de películas ya disponibles. Menos ediciones especiales con todas las pijadas del mundo y más copias en buenas condiciones es lo que hace falta. ¿Cuándo se nos ofrecerán como es debido sus obras maestras "El cuarto mandamiento" (1942) y "Sed de mal" (1958)? ¿O "Ciudadano Kane" (1941) y "Campanadas a medianoche" (1965)? Menos mal que Welles es considerado como uno de los genios del cine, que si no…


Anthony Mann

    El gran "Mann of the West" ya estaba bien representado en el mercado y, por tanto, las recuperaciones parecen menos imperativas en su caso que en el de otros. Sin embargo, dejando de lado las inutilizables ediciones de "La brigada suicida" (1947), por infumable, y de "Tierras lejanas" (1955), por presentar el formato desvirtuado, aún quedan por recuperar unas cuantas películas de los años cuarenta y especialmente una de sus obras maestras,"Colorado Jim" (1953). Eso sí, han reaparecido dos buenos títulos: sus dos peplum para Samuel Bronston, "El Cid" (1961) y "La caída del imperio romano" (1964), que son lo mejor que nunca se rodó en el delirante imperio hispánico del megaproductor americano.

    Otra recomendación.- La otra novedad habida decidimos recomendarla, pues, aunque no se encuentra a la altura de las obras maestras de Mann, sí es un perfecto ejemplar de su magnífica obra de los años cuarenta encuadrada en la serie B: "Incidente en la frontera" (1949), presentada por Warner (productora original: MGM) en una copia inmejorable, de nitidez y contraste perfectos, que incidentalmente permite saborear no sólo el encomiable trabajo de Mann, sino también la extraordinaria labor del gran director de fotografía John Alton, aquí más negro y denso que nunca.


Vincente Minnelli

    Varias incorporaciones ha habido en este tiempo del rey del musical, de las cuales las tres más destacadas son la comedia "Mi desconfiada esposa" (1957) y los estupendos melodramas "Cautivos del mal" (1952) y "Como un torrente" (1958)… aunque siguen faltando sus mejores contribuciones al género del pañuelo, esto es, "La tela de araña" (1955), "Dos semanas en otra ciudad" (1962) y "Castillos en la arena" (1965).

Joseph L. Mankiewicz

    ¡Esto es suerte! Del director y guionista de origen polaco, aparte de las inagotables reediciones con que suelen marear al consumidor las distribuidoras, han aterrizado los tres únicos buenos títulos que echábamos de menos hace un año. Uno es la muy recomendable "Odio entre hermanos" (1949). Otro es "Julio César" (1953), estupenda adaptación de la obra de Shakespeare con un magnífico reparto, del que se nos permitirá preferir, antes que al jaleado Marlon Brando (para él solito es la carátula de la edición, ¡qué abuso!) a los, estos sí, insignes James Mason, Deborah Kerr y John Gielgud. Y el tercero es la penúltima película del director, el western en clave de brillante parodia "El día de los tramposos" (1970).


Budd Boetticher

    Del olvidado Oscar (nada que ver con las aborrecibles estatuillas) se siguen rescatando por fortuna películas enterradas o semiocultas por las arenas del tiempo… aunque los estragos en algunas copias se deban más a la negligencia o indiferencia de los distribuidores que a la erosión de los años. Cuatro buenos western se unen a lo poquito que había del director vaquero: "The Cimarron Kid" (1952), "Traición en Fort King" (1953), "Los cautivos" (1957) y "Buchanan cabalga de nuevo" (1958). Pero… ¡ojo avizor! Ese inenarrable cruce entre western y parodia del american way of life que es "Buchanan cabalga de nuevo" lo ofrece Llamentol en una copia lamentable, con rácana nitidez y sin la versión original disponible. Igualmente, la más trágica "Los cautivos" (1957) la comercializa por un lado Suevia en una copia descolorida y terrosa, y por otro Sony, en otra de perfecta nitidez… pero con el formato desdichadamente panoramizado una vez más por arte de magia. ¡Ya está bien!

    La segunda recomendación.- Así las cosas, el segundo DVD más apetitoso de nuestro hombre resulta ser el lanzamiento por Filmax de uno de sus modestos western para Universal: "The Cimarron Kid". No se trata de una obra maestra, pero es la prueba fehaciente de cómo, partiendo de un guión no especialmente brillante e incluso tópico, se pueden alcanzar momentos de gran altura y alcanzar la excelencia gracias a: primero, el innegable oficio (esa base ineludible de la expresión artística tan desdeñada por los geniecillos de hoy en día), y segundo, la imaginación desbordante (y esto, se tiene o no se tiene). Una lección para todos, pero aún más, tanto para los críticos de guión que tanto abundan y tan perniciosos son para el aficionado virgen y el espectador en general, como, claro está, para los directores con ínfulas de genio, que cunden como la leche condensada (light, que también la hay).


Robert Wise

    Nada nuevo bajo el sol. Y, aunque algún título más cabe desear de este magnífico artesano, tampoco es una gran desgracia, habida cuenta de lo presente que ya está Wise en el mercado del DVD, mucho más que otros con mayores merecimientos.


Richard Fleischer

    Dos novedades del cineasta vikingo: las muy interesantes "Duelo en el barro" (1959) y "Los nuevos centuriones" (1972). Por lo demás, un alto porcentaje de sus mejores películas ya conocía distribución.


Nicholas Ray

    Del más joven de los tres insignes tuertos del cine americano no ha habido novedad destacable… a no ser que como tal se tengan las reediciones de sus decepcionantes peplum para Samuel Bronston. ¡Qué diferencia con los de Anthony Mann! Así, que seguimos esperando que alguna firma piadosa rescate de las mazmorras "Chicago, años treinta" (1958), la única ausente de sus grandes películas.


Samuel Fuller

    El cineasta periodista lleva camino de convertirse en uno de los grandes afortunados de la época del DVD. A la buena decena de películas suyas que ya estaban al alcance del aficionado se suman: ¡en dos ediciones distintas! la interesante "Casco de acero" (1951), quizás su film bélico más retórico; el western "Yuma" (1957), machacado en impresentable copia por Suevia; y especialmente "Invasión en Birmania" (1959), su más apasionante película de guerra, que, menos mal, la misma Suevia la ofrece en una estupenda copia, muy superior a la de Sogemedia antes existente. Y ya que vamos de guerra, añadamos una película que olvidamos reseñar hace un año, el punto final y compendio de la obra bélica de Fuller: la muy recomendable "Uno rojo división de choque" (1980).


Jerry Lewis

    La única novedad del último gran clown del cine la ha proporcionado su excelente y estilizada comedia "Tres en un sofá" (1966). La presenta Sony, antes Columbia, con su infatigable e impresentable manía de cambiar el formato recortando encuadres. No contentos con ello, la presentan en la serie New Columbia Classics, de extravagancia superlativa: no hay subtítulos en español, por lo que aquellos nacionales con poco dominio del inglés se ven obligados a ver la película doblada. Inaceptable.

   La recomendación de otro tipo.- Páguense un curso en las islas británicas o al otro lado del charco, a ver si por fin consiguen entender a esos yanquis que hablan con la patata en la boca.


Francis Ford Coppola

   Por más que los persistentes lanzamientos de sus filmes más populares hagan pensar lo contrario, no ha habido ninguna novedad real en la videografía del italo-americano. Claro, que tampoco las necesitaba, tan bien surtido estaba.


David Cronenberg

   Como cabía esperar, del evangelista de la nueva carne ha llegado su última película, "Promesas del este" (2007). Pero, pese a su subido interés, no creemos que quepa contarla entre los mejores Cronenberg, por lo que el apartado de recomendaciones queda invariable.


David Lynch

    Del director del Medio Oeste, Versus se ha responsabilizado de dos importantes incorporaciones: "The short films of David Lynch" y "Eraserhead", es decir, "Cabeza borradora" (1977). El primero consta de sus interesantísimos cortometrajes iniciales, pero la irregularidad que acusan los mismos impide que se codeen con los mejores Lynch. Sí merece figurar entre ellos, ¡y cómo!, la mítica "Cabeza borradora", pero… Otra vez. Por más que la vendan como edición especial, por más que juren y perjuren que la reedición ha sido supervisada por el propio Lynch, éste es otro caso de formato masacrado en aras de las anchas pantallas de los televisores digitales. La película era en 1:1,37 y adrede, pues en los años setenta ya eran numerosas las obras rodadas en otros formatos ¡Qué vergüenza!

Escandinavia


Victor Sjöström

    Como en el caso de Stroheim, el pionero sueco parece no haber existido nunca, al menos en nuestro país. Al director de "El viento" (1928) debió de llevárselo algún vendaval.


Mauritz Stiller

    Lo mismo sucede con su insigne paisano, que pese a sus extraordinarias, entre otras, "La canción de la flor escarlata" (1919), "Erotikon" (1920), "En los remolinos" (1921) y "La leyenda de Gunnar Hede" (1923), y pese a ser el firmante de una de las obras maestras absolutas de toda la época silente, "El tesoro de Herr Arne" (1919), parece seguir recluido en el Círculo Polar Ártico.


Carl Theodor Dreyer

   ¡Aleluya! Por fin llega a España la versión restaurada de una de las obras maestras de todo el cine: "Vampyr" (1932) merodea por los estantes. Y no sólo eso, pues también ha aterrizado la magistral "Michael" (1924), penúltima de las grandes películas del excelso cineasta que faltaban en España. A ver cuándo llega "La viuda del párroco" (1921).

    La recomendación obligada.- A las cinco que ya señalamos en su momento debemos añadir imperativamente "Vampyr", que ha de dar una visión completamente distinta del danés a quien sólo lo conozca por sus últimos títulos: una especie de negativo arrollador y demoníaco de sus austeras y místicas películas más conocidas. Versus presenta éste, uno de los sueños más inasibles y escurridizos, más morbosos y alucinantes que ha dado el cine, en magnífica edición repleta de extras. Imprescindible, como también lo es la edición por Divisa de "Michael" en flamante copia restaurada.


Ingmar Bergman

    El director teatral y autor cinematográfico sueco ya había conseguido colar casi todas sus mejores películas, de forma que las ya escasas novedades ocurridas en este tiempo han aportado títulos bastante menores, con la única excepción de la estupenda "En el umbral de la vida" (1958). Pero, como quiera que todas sus obras maestras ya reinaban exultantes en el mercado, no hay motivo para actualizar el apartado de las recomendaciones.


Alemania y Austria

Ernst Lubitsch

    Pocas novedades para el príncipe de la comedia, y las reseñables tan sólo relativas al final de su carrera, por lo que siguen pendientes casi toda su brillante etapa muda americana y su obra maestra, "Un ladrón en la alcoba" (1933). Al menos, es un consuelo, por fin ha llegado "El bazar de las sorpresas" (1940).

   La recomendación provisional.- "Ser o no ser" ha vuelto a editarse otra vez. Y aunque el lanzamiento de 2008, debido a Suevia Films, sigue sin ser excepcional, lo cierto es que resulta aceptable y ha mejorado notablemente los anteriores. Por ello y porque se trata de una indiscutible e indiscutida obra maestra, de la comedia, de la farsa, del cine político y del cine en general, ya no dudamos en recomendar su adquisición. Compensa.


Friedrich Wilhelm Murnau

    Y del rey de todo el cine alemán y del cine mudo entero han llegado tres nuevas películas en impolutas copias restauradas. Dos son "El castillo de Vogelöd" (1921) y "Las finanzas del gran duque" (1924), pero, pese a su indudable solvencia, son éstos los títulos más apagados de los doce que se conservan del genial director y es dudoso que puedan despertar el entusiasmo en los neófitos de Murnau… como sí lo haría la ausente "El pan nuestro de cada día" (1928). Muy superior es la tercera incorporación, la extraña y magnífica "Phantom" (1922), aunque tampoco sea un Murnau señero; tarea ardua, por lo demás. Así, que el apartado de las recomendaciones imprescindibles podría quedar igual, si no fuera por…

    La recomendación corregida.- "Nosferatu" (1921) ya había sido comercializada por la propia Divisa en la versión restaurada por esa entidad alemana, a la que todos los aficionados debemos estar eternamente agradecidos, llamada Friedrich Murnau Stiftung. Pero ahora en la relanzada "Nosferatu. Edición Limitada Especial 25 años" ha eliminado la horrible banda sonora compuesta ex profeso para acompañar el antiguo DVD, recuperando en cambio la partitura original del film (sí, las películas mudas también tenían banda sonora). No sólo eso, la copia actual, al contrario que la anterior, no tiene tacha, se ha recuperado la totalidad del encuadre y hasta los tintados son de calidad superior. A ello cabe añadir el soberbio documental de Luciano Berriatúa, cuyo punto fuerte es el rastreo de los decorados naturales donde se rodó la película. Una edición definitiva, como hay pocas.


Fritz Lang

    Dos incorporaciones hacen aún más nutrida la presencia del director del monóculo: el interesante western "La venganza de Frank James" (1940) y la inédita y prometedora "House by the river" (1950). Eso, sin contar el enésimo lanzamiento de la magistral "Perversidad" (1947), que, en el colmo de la desvergüenza, SAV ha osado reeditar dentro de su piojosa serie Hollywood Oro, caracterizada por infames copias y carencia de versiones originales, sólo pésimamente dobladas. ¡Cobrar por eso sí que es piratería! Ahora bien, el hecho más interesante relativo al director austriaco resulta ser ajeno a él, pues dos películas suyas, dos de sus obras maestras, han puesto de manifiesto los caprichos de las distribuidoras al manipular los formatos, caprichos que por desgracia tanto tenemos que denunciar en esta sección. Nos referimos a dos lanzamientos de Sony dentro de su serie New Columbia Classics. "Los sobornados" (1953), que en el lanzamiento de 2006 se comercializaba en el correcto 4:3 o 1:1,37, ¡ahora resulta ser panorámica! Y, justo al revés, "Deseos humanos" (1954), que según el lanzamiento de Suevia era panorámica, ahora ha recuperado su formato original 4:3. ¿Alguien puede explicar esta tomadura de pelo? Los designios de la distribución son inescrutables…

    La primera recomendación.- Habíamos rechazado la edición de la inmarchitable "Deseos humanos" por parte de Suevia, pero la más reciente de Sony es ineludible: el formato es correcto y la copia, deslumbrante. Sólo una pega, que para algunos será determinante: la estrambótica costumbre de esta distribuidora de no ofrecer subtítulos en castellano. A practicar el inglés.


Georg Wilhelm Pabst

    Al bohemio aún no le va viento en popa, pero en estos últimos meses tampoco le ha ido mal del todo. Pues, en efecto, se han incorporado al catálogo nada menos que dos de sus grandes títulos sonoros: el film bélico "Cuatro de infantería" (1930) y el musical "La comedia de la vida" (1931).

La recomendación sonora.- A la silente "La caja de Pandora" (1929) añadimos "La comedia de la vida" (1931), un film magnífico que presenta el aliciente añadido de ser una adaptación de la inolvidable opereta de Kurt Weill según libreto de Bertoldt Brecht. Además, la copia recién restaurada es inmaculada y el lanzamiento de Divisa la presenta en un doble disco, añadiendo a la canónica y superior versión alemana la francesa; costumbre ésta, la de las versiones en distintos idiomas, relativamente habitual en los primeros tiempos del sonoro… cuando aún no había doblaje.


William Dieterle

    El pobre Dieterle, en cambio, sigue teniendo la negra. ¡Mira que haberse sumado a su videografía sólo "Salomé" (1953)! Con esta mala película es dudoso que a ningún aficionado le entren las ganas de conocer otras de él. Una pena.


Max Ophüls

    Y aún más flagrante ha sido el desdén mostrado al director de los valses y el can-can, pues ninguna novedad ha habido. Por tanto, siguen olvidadas, entre otras, "La signora di tutti" (1934), "Almas desnudas" (1949), "El placer" (1952) y "Madame de…" (1953). Y sigue malviviendo en una indecente copia la inmarchitable "Carta de una desconocida" (1948).


Douglas Sirk

    Sólo ha habido una novedad verdaderamente destacable del hamburgués: poco, teniendo en cuenta las excelentes películas aún ausentes, en especial las magistrales "Su gran deseo" (1953) y "Siempre hay un mañana" (1955). Por fortuna, la recién llegada es una de sus obras capitales.

   La recomendación añadida.- Suevia se ha encargado de la difusión de esa inolvidable elegía, situada en la Alemania de la segunda contienda mundial, que es "Tiempo de amar, tiempo de morir" (1958). Como quiera que la película era originalmente en CinemaScope, el formato original se ha respetado. La copia es además excelente, por lo que recomendamos entusiastamente la adquisición de esta película emocionante como pocas.


Otto Preminger

    El austriaco del cráneo rasurado ya estaba muy presente en el catálogo. Aun así, ha habido una media docena de nuevos títulos, pero casi todos pertenecientes al final de su carrera, su etapa menos interesante. Afortunadamente entre los nuevos lanzamientos figura la extraordinaria "Tempestad sobre Washington" (1962). No obstante, una pequeña pega: ciertamente la película era en scope y así se comercializa, pero ello no ha impedido que se recorten los encuadres y veamos las frentes de Henry Fonda o Charles Laughton rebanadas ¡hasta en los planos americanos! Preminger nunca (mal) componía así el plano.


Billy Wilder

    ¡Y el director de las gafas sí que está de enhorabuena! La aparición de sus dos únicos títulos invisibles hasta ahora, la magnífica "Ariane" (1957) y la execrable "Aquí un amigo" (1981), lo convierten en un rara avis del mercado, pues toda su obra, como la de Chaplin, ya se encuentra a disposición del aficionado.

   La nueva recomendación.- En contra de lo que suele ser habitual en esta distribuidora, Sogemedia presenta una excelente copia de "Ariane", obra gozne entre la etapa itinerante de su director y el famoso ciclo de comedias ácidas que empezaría poco después. Pese a ser una de sus obras menos reconocidas, quizás por pertenecer a la cosecha más sentimental de su autor, es sin embargo una de las más destacadas… si no la mejor. Así que es de visión obligatoria para todo aficionado a Wilder en particular y a la comedia en general.


Alexander Kluge

    Si hace un año nos lamentábamos del injusto olvido en el que había caído el más insigne representante del nuevo cine alemán, debemos ahora rectificar y bien gustosamente, pues la intrépida distribuidora Karma Films ha decidido comercializar en España el paquete de su filmografía ¡al completo! que ya circulaba en Alemania hace más de un año.

    La recomendación.- Merece la pena adquirir sin pega alguna la "Integral Alexander Kluge". Ciertamente, son nada menos que dieciséis discos, pero a muy buen precio y las copias son excelentes; y ciertamente, la obra de este también escritor y amante de la ópera es muy irregular, como demuestra su infumable díptico de ciencia-ficción "El gran caos" (1971) y "Willy Tobler y la caída de la 6ª flota" (1972) y alguna que otra floja película. Pero: primero, tener la integral de un gran director, aun con altibajos, en un único lote es un lujazo; y segundo, son muchas las películas que avalan que nadie como el alemán, ni siquiera Godard, ha abordado el cine de ensayo (casi siempre político) con tanta variación de perspectivas estructurales ni tan alta calidad conjunta. Ahí están para que los disfrute el espectador libre de prejuicios cortometrajes como "Brutalidad en piedra" (1961) y "Retrato de una prueba" (1964), y largometrajes como "Los artistas bajo la cúpula del circo: perplejos" (1968), "Trabajo ocasional de una esclava" (1973), "En peligro y extrema angustia el camino del medio lleva a la muerte" (1974), "Ferdinand el radical" (1976), que es lo más parecido a una película de ficción convencional nunca rodado por el teutón, la magistral "El poder de los sentimientos" (1983), así como "El ataque del presente al resto de los tiempos" (1985) y "Miscelánea de noticias" (1986).

Francia y Bélgica

Jean Renoir

    Por fin las incorporaciones a la filmografía del parisino comienzan a tener cierta lógica, pues al buen número de obras que ya estaban disponibles en los comercios se han sumado dos de sus mejores filmes, sin duda los más prestigiosos: "La gran ilusión" (1937) y "La regla del juego" (1939).

    La recomendación actual.- Studio Canal presenta al alimón con Universal una impoluta copia de la siempre emocionante "La gran ilusión". Imprescindible.


Jacques Tourneur

    Hoy en día una de las grandes aficiones de las compañías videográficas (discográficas también) es lanzar y relanzar una y otra vez los mismos productos. En concreto, viendo las fechas de lanzamiento podría parecer que ha habido copiosas novedades del director esquivo… pero no es así. Seguirían faltando exactamente las mismas películas que echamos en falta hace un año, es decir, "Stars in my crown" (1950), "Martín el gaucho" (1952), "Una pistola al amanecer" (1956) o "Nightfall" (1957), si no fuera por una única excepción.

    La quinta recomendación.- ¡Y qué excepción! "Wichita" (1955) es quizás el mejor y más personal western de Tourneur… lo que quiere decir que es un western aparentemente plácido y decididamente extraño. Suevia presenta esta película magistral en una copia a la altura, por lo que no dudamos en aconsejarla con entusiasmo. Además, junto a las cuatro recomendaciones anteriores, completa ese viaje por los géneros mirados a través de un telescopio feérico (antes fueron el fantástico, el negro y la aventura), que es la obra de este francés americano de adopción. Por cierto, que merece la pena comentar la comercialización por Manga del cofre "Tourneur Esencial", pues contiene tres de sus gloriosas obras maestras ya recomendadas antes por nosotros, "La mujer pantera" (1942), "Yo anduve con un zombi" (1943) y "Retorno al pasado" (1947), aparte de la extraordinaria "Berlín Express" (1948). También "Días de gloria" (1945), aunque, pese a su indudable solvencia, no es desde luego un Tourneur esencial: bueno, los otros cuatro títulos sí lo son.


Robert Bresson

     Dos llegadas de altura del maestro del Cinematógrafo nos hacen pasar el ecuador en la difusión de su escasa obra: hablamos de "Al azar Baltasar" (1966), quizás su película más popular, protagonizada nada menos que por un burro (Baltasar), y "Mouchette" (1967)… que no es una mosquita, sino una muchacha.

    La recomendación con remilgos.- Puede que "Mouchette" no sea una obra maestra absoluta, pero bien poco le falta: es una película impresionante y un acercamiento ideal para el neófito al mundo bressoniano, un mundo lábil y austero, severo y escurridizo, que consigue una exaltada emoción por un raro camino, un drôle de chemin (como se decía al final de la inmortal "Pickpocket"). Sin embargo… Otra vez, otra más. Manga la presenta en formato distinto del original, un 16:9 que recorta numerosos encuadres. La película es imprescindible; la edición, censurable.


Jacques Becker

    Pese a que su obra abunda en excelentes películas, de este olvidado cineasta tan sólo parece existir un título: "París, bajos fondos" (1952). Los demás yacen en las catacumbas del celuloide.

    La recomendación corregida.- Studio Canal, en colaboración con Universal, lanza una nueva edición de la más famosa película del parisino. Debido a que la calidad del negativo original es muy superior a la del utilizado por el anterior lanzamiento de Manga, el nuevo DVD de "París, bajos fondos" desbanca claramente al anterior y es el que debe adquirir todo aquél que aún no posea esta emocionante película.


Georges Franju

    El pobrecito bretón sigue siendo víctima de una tozuda abducción mediática, pues, a juzgar por los estantes españoles, nunca debió de existir. No obstante, en el extranjero se pueden localizar tres ficciones de altos vuelos: "La cabeza contra los muros" (1959), "Ojos sin rostro" (1960) y, la mejor de las tres, esa reelaboración del cine serial mudo, entre paródica y admirativa, siempre mágica de cualquier modo, que es "Judex" (1963).


Alain Resnais

    Del cineasta de la memoria se han recuperado remasterizadas las ya editadas "Hiroshima mon amour" (1958) y "Muriel" (1963). Confiemos en que se haya solventado especialmente el problema del muy deficiente sonido de la versión original de la segunda en el lanzamiento previo por la misma Filmax. Aparte, ha habido un buen puñado de llegadas importantes: la estupenda "La guerra ha terminado" (1964), la extraordinaria "Asuntos privados en lugares públicos" (2006), su última película estrenada, y nada menos que un buen ramillete de sus antológicos documentales de los cincuenta, así, la mítica "Noche y niebla" (1955), cabalgando en DVD abusivamente en solitario, y "Van Gogh" (1948), "Guernica" (1950) y "Toda la memoria del mundo" (1956), bien avenidas en un DVD más generoso lanzado por Versus, de nombre "Alain Resnais: Cortometrajes" y que contiene otros dos cortos menores. Aviesamente, "El año pasado en Marienbad" (1962) y "Te amo, te amo" (1968), sus dos obras cumbre, siguen sin comercializar.

   Más recomendaciones.- Es imprescindible el DVD "Alain Resnais: Cortometrajes", todos ellos, por cierto, documentales; y lo es muy especialmente por contener la cima del francés en dicho formato y dicho género: la magnética, la feérica "Toda la memoria del mundo". Tampoco nos resistimos a recomendar "Asuntos privados en lugares públicos" (comercializada por SAV), pues, aunque no alcance la pasmosa altura de las obras maestras ausentes, no desmerece de ellas y es, como ya apuntamos hace un año, una de las pocas películas verdaderamente grandes de comienzos de este tristón siglo XXI… contadas con los dedos de una mano.


Jacques Rivette

    Del teatrero de la Nouvelle Vague sólo ha habido la incorporación de su último film hasta la fecha: "La duquesa de Langeais" (2007), un interesante, pero fallido film que demuestra una vez más (véase su lamentable adaptación de "Cumbres borrascosas") que lo de Rivette no es precisamente el retrato de las pasiones. Además, cuenta con el lastre añadido de una de las parejas menos atractivas y más antipáticas que imaginar quepa: una escuálida y seca Jeanne Balibar, que el director nos intenta vender infructuosamente como fascinante, y un pueril Guillaume Depardieu, que heredó de su padre el aspecto de brutote, pero no su mirada noble. ¿Se habrá vuelto ciego Rivette? Mejor veía, pensamos, en algunos excelentes títulos anteriores a los ochenta, por desgracia ausentes, como "Céline et Julie vont en bateau" (1974) y "Duelle" (1976). O en la apasionante, y presente, "La bella mentirosa" (1982).


Eric Rohmer

    La mejor obra del alsaciano cantor de la cotidianeidad ya estaba presente al cien por cien, así que la incorporación de su simpática última película, "El romance de Astrea y Celadón" (2007), no ha alterado la situación en lo fundamental.


Jean-Luc Godard

    Las novedades relativas al franco-suizo siguen completando su copiosa filmografía, pero ninguna cabe contarla entre lo esencial de su director, ni "Masculino femenino" (1966), ni "Dos o tres cosas que sé de ella" (1967), ni todos los panfletarios filmes revolucionario-maoístas que integran el paquete "Colección Jean-Luc Godard y el grupo Dziga Vertov" (1968-1974), cuyo máximo interés radica en nuestra opinión en el tanteo y esforzada exploración de un modo propio de expresión radicalmente nuevo que no llegará a conquistarse hasta mucho más tarde, con, por ejemplo, las ya editadas "Nombre Carmen" (1983), "Hélas pour moi" (1993), "Histoire(s) du cinéma" (1988-1998) y "Nuestra música" (2004). O, con su obra maestra, lamentablemente ausente: "Elogio del amor" (2001).


André Delvaux

    Pasamos ahora por zona esteparia, pues del melancólico director belga hay en los comercios el mismo rastro que del rocío al mediodía. Por no haber, no hay ni la siempre recordada "Cita en Bray" (1971) ni la magistral "Belle" (1973).


Marguerite Duras

La misma desértica situación en lo que toca a la dama del cine: sequía total. No nos ha caído ni siquiera la inmortal "India song" (1975).


Chile

Raúl Ruiz

   Y nada nuevo del loco barroco del señor Ruiz. Debió de naufragar buscando la isla del tesoro o la villa de los piratas. ¿O quizás se lo zampó un tiburón (mediático)?


Inglaterra

Alfred Hitchcock

    Del gran maestro del cine hay ediciones para dar y vender: bastante más de cien… a pesar de que su obra consta, aparte sus telefilmes, de algo más de cincuenta películas para cine. Eso quiere decir que se editan, se reeditan y vuelven a editar muchas de sus películas, la mayoría de las veces sin mejoras reseñables. Cierto, algunas ediciones ya eran definitivas, pero otras tienen su asignatura pendiente, especialmente la calidad de las copias originales en muchas de sus películas inglesas y la recuperación de los formatos auténticos en tantos títulos de su época de gloria, la que va de 1954 a 1964. Por desgracia, Universal ha desaprovechado la oportunidad de enmendar tantos errores pasados con su nueva serie de aquellas películas de las que ostenta los derechos, serie autoproclamada como "La colección definitiva". De definitiva, nada: "La ventana indiscreta" (1954) y "Psicosis" (1960) siguen ofertándose panorámicas (es decir, mutiladas arriba y abajo), mientras "Los pájaros" (1963) y "Marnie" (1964) lo hacen, en uno de los mayores casos de mala voluntad del mercado, en formato cuadrado (es decir, mutiladas en los laterales). Por el lado positivo, la gran sorpresa nos la ha dado Warner, que por fin ha liberado las extraordinarias películas que retenía del maestro: la excepcional "Yo confieso" (1952), la estupenda "Crimen perfecto" (1954) y la magistral "Falso culpable" (1957).

    Las recomendaciones olvidadas.- Cada una, olvidada por un motivo. En la pasada entrega, debido a la copioso del material consultado, cometimos el imperdonable error de descalificar la copia de "Encadenados" (1946) utilizada por Manga Films en su lanzamiento, cuando resultaba que era magnífica. Así que nos enmendamos la plana y esta edición antigua de Manga pasa a ocupar un lugar de máxima preferencia en la videografía hitchcockiana. No es para menos, tratándose de una de sus más incandescentes e imperecederas obras maestras, presentada, ya lo hemos dicho, en excelente copia. El otro injusto olvido no era nuestro, sino de la distribución, lo que también ha provocado el de tantos aficionados: "Falso culpable", pese a su apariencia poco hitchcockiana, por lo sobria, no sólo es uno de los títulos más característicos y significativos del genio inglés, sino también una de sus máximas obras maestras y, por ende, del cine. Una de sus películas más sentidas, entre Kafka y Freud, de alcance pasmoso y profundidad inconmensurable. Poco importa que no haya ningún extra en absoluto, cuando además Warner ha subsanado el zancocho que ella misma perpetró hace unos años en su lanzamiento internacional, dándola como panorámica (y expulsando así de los encuadres las manos, tan fundamentales para la esencia íntima de la película), pues la ha editado en su formato original 1:1.37. No hay duda: imprescindible.


David Lean

    Filmax ha desestimado una oportunidad de oro al lanzar el cofre "David Lean: Edición Centenario" (1942-1950) que cubre la etapa inglesa del director, pues, primero, faltan dos títulos, la magnífica "La barrera del sonido" (1952) y la muy recomendable "El déspota" (1954), y segundo, no todas las películas presentes aparecen en buenas copias remasterizadas. La importunidad es aún mayor, pues en el país del té de las cinco, antes que el paquete español, había aparecido otro con las diez películas en cuestión ¡recientemente restauradas por el British Film Institute! A veces no se sabe si las distribuidoras pretenden homenajear de verdad a los directores o simplemente sacar tajada de cualquier efeméride…


Terence Fisher

   El espíritu del director más gótico de la historia del cine parece estar reviviendo en alguna cripta e impulsar telepáticamente a que los distribuidores recuperen su obra. En efecto, este año han vuelto a la vida comercial casi todas las mejores películas ausentes del cultivador del terror de biblioteca y, aunque todavía quedan muchos títulos suyos por recuperar, casi todos los mejores ya rondan los estantes. Demos la bienvenida a "La momia" (1959), "Las dos caras del Dr. Jekyll" (1960), "La gorgona", comercializada como "La leyenda de Vandorf" (1964), y "El cerebro de Frankenstein" (1969). Lástima, que a "La maldición de Frankenstein" (1957) y a "Drácula" (1958) les haya clavado los colmillos la comercialidad más ramplona de Warner, que nos las presenta en un formato panorámico por arte de barata magia.

    Las nuevas recomendaciones.- Entre el florecimiento macabro que nos ha deparado la temporada, no está de más añadir a nuestras recomendaciones pasadas la lírica, miasmática y escurridiza "La leyenda de Vandorf", así como la escueta e impávida "El cerebro de Frankenstein".


Jack Clayton

   Ninguna novedad del cineasta de Brighton, cuya parca obra podría ser un aliciente para rescatar dos de sus tres mejores películas hoy tan olvidadas: "Siempre estoy sola" (1964) y "A las nueve cada noche" (1967).


España

Luis Buñuel

    Si hace un año nos lamentábamos de la sangrante situación comercial de la obra del cineasta calandino, por fin la distribución ha saldado muchas de las cuentas pendientes que tenía con él y esta temporada ha visto excelentes ediciones de un importante número de sus mejores películas ausentes. Para empezar, Cameo ha lanzado un apetitoso cofre que ha llamado "Luis Buñuel. La etapa mexicana", con una selección de cinco títulos no siempre entre los mejores y más significativos del período, pero todos ellos como mínimo estupendos y en magníficas ediciones restauradas. Las joyas son evidentemente las más personales "Susana" (1951) y "El bruto" (1953), pero el melodrama "Una mujer sin amor" (1952) y las aventuras de "Robinson Crusoe" (1954) y "La muerte en el jardín" (1956), tres buenas películas, demuestran algo que muy pocas veces se ha subrayado: la gran capacidad de Buñuel para hacer cine de género y hacerlo bien. Filmax presenta, por su parte, otro título destacado, "Así es la aurora" (1956), y también Universal ha editado un buen puñado de películas, esta vez por separado y pertenecientes a la última obra francesa, entre las que preferimos destacar la esquiva "Diario de una camarera" (1963)… aunque Sogemedia es la que se ha llevado el gato al agua con el mejor título de esta etapa, la siempre inquietante "Belle de jour" (1967). Ahora bien, la novedad más deslumbrante la ha proporcionado Tribanda con un antológico paquete que reúne tres de su obras máximas.

    La recomendación absoluta.- El "Pack Luis Buñuel" reúne nada menos que las tres películas producidas por Gustavo Alatriste y protagonizadas por Silvia Pinal, películas que culminaron su obra mexicana al tiempo que apuntaban hacia Europa y que son en conjunto la cima de toda la filmografía del aragonés y, por lo tanto, una de las cumbres de todo el cine: "Viridiana" (1961), "El ángel exterminador" (1962) y "Simón del desierto" (1964). Se presentan en copias impolutas, respetando los formatos originales. Además, se ha recuperado por fin la doble entrada de los burgueses a la mansión de "El ángel exterminador", durante tantos años escamoteada por mercaderes sin conciencia. De ciega adquisición.

Italia

Roberto Rossellini

    Ninguna novedad reseñable del cineasta romano enamorado de Ingrid, lo que es una lástima, pues, aunque casi todas sus mejores películas ya están en el mercado, las copias de las que se han obtenido han solido tener una calidad pésima… ¿Habrá solventado Vellavision el problema con el nuevo lanzamiento de "Roma ciudad abierta" (1945) y "Alemania año cero" (1948), dos de las mejores películas del neorrealista? A pesar de que al menos "Roma ciudad abierta" ya tiene negativo restaurado, la distribuidora no comenta nada al respecto, por lo que no sabemos cómo será la calidad de esta nueva edición… ni abrigamos demasiadas esperanzas. Sinceramente, ya empezamos a cansarnos de tantos relanzamientos y requetelanzamientos que utilizan siempre los mismos ínfimos materiales de base.


Luchino Visconti

    Ninguna nueva importante del director milanés, tampoco la magnífica reedición por Vellavision de "Bellísima" (1951), pues se trata de una de las películas menos insignes del cineasta operístico. Mientras tanto, dos de sus obras maestras, "La terra trema" (1948) y "Senso" (1954), siguen ocultas en los archivos de alguna mentecata distribuidora.


Mario Monicelli

    Algo más de suerte ha tenido este año el toscano burlón. Claro, que su situación cara al público es mucho menos boyante que la de sus paisanos y aún quedan muchísimos títulos que recuperar. Sólo dos han salido a la luz en esta temporada, pero, al menos, uno es la muy divertida "Guardias y ladrones" (1951), una de sus abundantes colaboraciones con el gran cómico Totò codirigidas por Steno, y el otro es nada menos que su indiscutible obra maestra, "La gran guerra" (1959).

   La mejor recomendación.- Como ya comentamos hace un año, "La gran guerra", que en suntuoso scope conjuga singularmente comedia con cine bélico, es uno de los monumentos del cine al sentimiento tragicómico de la existencia. Inesperadamente la irregular distribuidora Sogemedia la oferta en una copia impecable, así que no hay duda. A por ella: es ahora la primera e irrefutable recomendación del maestro de la comedia italiana.


Federico Fellini

Del maestro del cine-circo, el cine-ballet y el cine-música tan sólo una novedad de enjundia. No, nos referimos al alucinante lanzamiento de "Ginger y Fred" (1986) por Llamentol, pues la edición coleccionista ¡de tres discos!, por mucha alharaca y muchos documentales sobre el cineasta que contenga, no puede evitar que éste sea el peor título y único prescindible del genio italiano. Aunque la mona se vista de seda… Por el contrario, Sogemedia ha lanzado una de las tres obras maestras que aún quedaban ocultas: ese inolvidable falso documental, más cercano en realidad al cine musical o al de ciencia-ficción, que es "Roma" (1972). Las no menos geniales "Satyricon" (1969) y "Los clowns" (1971) esperan a alguna distribuidora caritativa.

    La recomendación misteriosa.- No hemos constatado este nuevo lanzamiento de "Roma", pero confiamos en que esa poco fiable distribuidora haya continuado la buena estela marcada por "La gran guerra". Aun con dudas, la adquisición puede merecer la pena, pues se trata de una obra maestra de altura y un ejemplo de ese cine no narrativo, pero sensorial y discursivo a raudales, que tan habitual era en los sesenta y setenta y tan escaso es hoy en día. Ésta sí es una de esas películas que ya no se hacen. Quizás nadie le produjera hoy a Fellini…

Grecia

Theo Angelopoulos

   ¡Los admiradores del heleno están de enhorabuena! Intermedio, en una admirable iniciativa, se ha propuesto editar todos los largometrajes del cineasta que aún quedaban pendientes en un par de cofres, con excelente presentación y unos libretos explicativos soberbiamente documentados, que en el caso del griego resultan de gran ayuda, pues su primera filmografía analiza largos períodos de la historia del país balcánico a lo largo del siglo XX, por lo general desconocida para los nacionales de otros países.

    La recomendación vencedora.- El primer cofre que llega, "Cofre Theo Angelopoulos 1970-1977", incluye su magnífico primer largometraje "Reconstrucción" (1970), aparte de las estupendas "Días del 36" (1972) y "Los cazadores" (1977). Sin embargo, la gran joya del lote, dividida en dos discos debido a su larga duración, es la impresionante "El viaje de los comediantes" (1975), considerada como su obra más emblemática, desde luego la más compleja y aquélla que confirmó la denominación de origen del estilo del director, entre la historia y el mito, entre el documento y el sueño, entre la abstracción y el ballet. Imprescindible. Pero ¡atención!, se anuncia ya el segundo cofre, que incluirá, aparte de la irregular "Alejandro el Grande" (1980), su largometraje más retórico e insuficiente, nada menos que dos de sus obras maestras, la homérica "Viaje a Citerea" (1984) y "El apicultor" (1986), inolvidable cumbre de una obra que siempre ha brillado a gran altura.

Unión Soviética

Serguei Eisenstein

   Nada nuevo del cineasta nacido en Riga. Nada trágico tampoco, pues al fin y al cabo casi toda su obra ya estaba editada… aunque en muchos casos en copias definitivamente mejorables.


Dziga Vertov

   Peor es que no haya ninguna novedad de este gran documentalista, pues tan sólo hay disponible la magistral "El hombre de la cámara" (1929), mientras otras películas extraordinarias que no desmerecen de ella, como "El décimo primero" (1928) o "Entusiasmo (Sinfonía Donbassa)" (1930), siguen tercamente invisibles.


Aleksandr Dovzhenko

   Y lo que ya no tiene nombre es lo del genial ucraniano, cuya persistente ausencia del mercado parece deberse a un contubernio, no evidentemente anti-sistema, sino anti-cultura. Que obras capitales del cine como "Arsenal" (1929), "La tierra" (1930) o "Iván" (1932) permanezcan desterradas de nuestro país es una de las grandes vergüenzas de esta sociedad de la opulencia material… y la miseria cultural. ¿Crisis? ¿Cuál de todas?


Andrei Tarkovsky

   El que sí está casi de enhorabuena es este otro poeta del cine, ya que por fin nos ha llegado el único largo suyo que quedaba pendiente, que es, como la mayoría de los del místico ruso, simplemente magistral. Y si antes hemos escrito casi es porque todavía queda pendiente el excepcional cortometraje "El violín y la apisonadora" (1961), que a nadie se le ha ocurrido ofrecerlo, ni siquiera como extra (sustancioso) de alguno de los largos.

    La recomendación a sumar.- La hipnótica y majestuosa "Nostalgia" (1983) la ha editado Llamentol con dos opciones: un único DVD, o bien uno doble, con unos cuantos documentales sobre el gigante ruso del cine que complementan ésta, una de las postreras obras maestras del séptimo arte. Imprescindible.

India

Satyajit Ray

   La única supuesta novedad ha sido una reedición de la "Trilogía de Apu"… a partir de las mismas buenas copias que ya había utilizado la misma Divisa. Como si el bengalí no hubiera filmado más películas. En fin...

Japón

Kenji Mizoguchi

    Que el titán del cine japonés ya estuviera presente con una veintena de títulos suponía un buen porcentaje (más de la mitad de los títulos conservados), pero es una lástima que no haya habido ninguna otra incorporación en este lapso, cuando aún quedan pendientes tantas obras excelentes y, en particular, esas piezas maestras que son "Osén de las cigüeñas" (1935), "El valle del amor y la tristeza" (1937) y "Retrato de la Señora Yuki" (1950). A esperar toca.


Yasujiro Ozu

   Por lo visto, Filmax o bien ha parado, o bien se ha tomado un respiro en su encomiable política de difusión del cine japonés, pues tampoco ha habido novedad del gran cineasta del sake y el tatami. Ciertamente, una mayor porción de sus títulos que en el caso de Mizoguchi había ya disponibles, pero aún faltan un puñado de películas excelentes, casi todas datadas a comienzos de los años 30, entre ellas la magistral "Mujer de Tokio" (1933).


Mikio Naruse

  Lo mismo sucede con este otro tokiota: nada nuevo bajo el sol. Y en su caso, aún es más lamentable, pues quedan muchas, muchas películas de campanillas por recuperar.


Hiroshi Shimizu

    A Hiroshi Shimizu, a pesar de conocer tan sólo cuatro películas suyas, le dimos un voto de confianza hace un año en esta sección. Pues bien, la edición japonesa de ocho películas de las más de un centenar que conforman su filmografía ha puesto de manifiesto que no sólo era digno de tal voto, sino que nos habíamos quedado cortos en su valoración. Pues, aunque parezca mentira, un cineasta hasta hace poco oculto y casi completamente ignoto acumula merecimientos en abundancia para codearse con los más grandes: en Japón supera a todos sus colegas salvo a Mizoguchi y Ozu (y habrá que esperar a recuperar el resto de su obra superviviente para saber ni no está a la misma altura); o, para hacer más comprensible su importancia, de los cineastas americanos podría ser equiparable, por generación y logros, sólo a Ford o Vidor. ¡Casi nada! Que de once películas visionadas tan sólo una, "Sr. Gracias" (1936), resulte formularia, mientras que todas las demás, de buenas a magistrales, sean un prodigio de inspiración, es simplemente pasmoso e indicio suficiente de encontrarnos ante uno de los genios del cine. Como Mizoguchi, como Ozu, como Naruse, Shimizu debutó en el cine mudo y ya en esta etapa consiguió como mínimo una obra maestra: "Muchachas japonesas en el puerto" (1933), flamante por la audacia de sus recursos, su inventiva visual y su precisión discursiva. Luego, llegado el sonoro, el japonés se entregó a una narrativa de asombrosa modernidad que deja en pañales las supuestas innovaciones del posterior neorrealismo, por su abrazo a la cotidianeidad y desprecio a las dramatizaciones superfluas, por su atención al detalle jugoso y significativo, por su conjugación de numerosos personajes, por su narrativa a base de instantes y anécdotas que van posándose en la película como sedimentos en un valle feraz. Este cronista de la infancia, maestro del paisaje y de la improvisación consiguió quizás la apoteosis de su obra en los años treinta y primeros cuarenta, con piezas magistrales como "Niños en el viento" (1937), "Cuatro estaciones de niños" (1939) y "La torre de introspección" (1941)… sin olvidar otros títulos extraordinarios como "Los masajistas y la mujer" (1938), "Notas de una cantante ambulante" (1941), "La horquilla" (1941), o estupendos como "Nobuko" (1940), "Los niños de la colmena" (1948) y "El señor Shosuke Ohara" (1949). Confiemos en que la recuperación de este gran cineasta no tarde en hacerse extensiva a toda su filmografía superviviente.

    La recomendación foránea.- En España no hay nada, de momento, de Shimizu, pero confiemos en que pronto llegue a nuestro país la difusión que, tímidamente, ya ha comenzado en su Japón natal y en Estados Unidos. Así las cosas, los cinéfilos de pro pueden saciar su curiosidad con un paquete que ha editado la anglosajona Eclipse, con subtítulos naturalmente en inglés, bautizado como "Travels with Hiroshi Shimizu". Incluye cuatro películas: "Sr. Gracias" y las fundamentales "Muchachas japonesas en el puerto", "Los masajistas y la mujer" y "La horquilla". No importa en exceso que las copias sean muy mejorables (los japoneses aún no han parecido comprender lo necesario de la restauración de sus tesoros cinematográficos), pues el material artístico es excepcional. Una experiencia inolvidable.


Akira Kurosawa

    Se disponía de prácticamente toda la filmografía del director samurai, con tan sólo una ausencia destacable: la modesta, pero intensa "Rapsodia en agosto" (1991). Por fortuna, Manga la ha editado en este lapso. O sea, que el oriental más celebrado y popular ya se encuentra en el mercado al cien por cien de sus mejores obras.


Shohei Imamura

    En este país estamos sin apenas novedades en el frente del este, y el director nipón más cáustico y picaresco no ha sido excepción. Una pena, cuando faltan muchas de sus mejores películas, en especial la inolvidable "Lluvia negra" (1989).


Nagisa Oshima

    Mientras en Francia se está recuperando poco a poco una de las obras más apasionantes de la modernidad cinematográfica, en España parece que nos hemos dormido en los laureles. No es que Oshima carezca de presencia en el mercado, pero una tercera parte de sus largometrajes para cine no es una proporción cabal, máxime cuando faltan hitos importantes. Y aunque es bienvenida la incorporación de la morbosilla "Max mi amor" (1986), lo cierto es que éste, su penúltimo largo, dista mucho de encontrarse entre lo más granado de su autor.



Yoshishige Yoshida

    Este compañero de generación de Imamura y Oshima, antes más conocido como Yoshishige Yoshida, es uno de los directores más olvidados por la cinefilia, mundial en general e ibérica en particular; tanto es así, que sólo recordamos que en los últimos veinticinco años se difundiera en España una obra suya, la impresionante "La promesa" (1986), y ello en un añejo pase televisivo. Y sin embargo, quizás sea el director nipón más destacado posterior a Kurosawa. Su obra, como la de sus coetáneos Imamura y Oshima, oscila sin descanso entre lo erótico y lo político, si bien, a diferencia de ellos, presenta ocasionalmente una irritante tendencia a lo kitsch y a lo banal melodramático que ha lastrado algunos títulos hasta abismos sin fondo, como es el caso de la turística "Adiós, luz de verano" (1968), rodada en parte en España, o de la histérica "Confesiones, teorías, actrices" (1971). Pero cuando Yoshida ha superado estas tentaciones de lo fácil, ha sido capaz de construir una serie de películas extraordinarias, de gran rigor y autoexigencia. Su filmografía gravita inevitablemente en torno a su magistral trilogía política, que analiza los movimientos subversivos del Japón, poniéndolos en contacto con el presente de su realización, esto es, la famosa "revolución" del 68, que Oshima clarividentemente denunció como una impostura… igual que antes lo habían sido las anteriores planeadas revoluciones: la anarquista en "Eros + Masacre" (1969), la comunista en "Purgatorio Eroica" (1970) o la restauradora de extrema derecha en "Golpe de estado" (1973). Este incisivo análisis político vino acompañado por una inventiva visual apabullante, por una puesta en cuadro radical y por una complejidad estructural, especialmente en los dos primeros títulos, inaudita, casi inigualada en todo el cine (en particular, "Purgatorio Eroica", conjugada en tres tiempos, pasado, presente y futuro, no se puede comprender con una única visión). Sólo con su trilogía, ya tendría garantizado el japonés un lugar entre los grandes. Pero es que antes, aunque se tomara cierto tiempo en descollar, ya había ofrecido películas magníficas, así "El fin de una noche dulce" (1961), "18 jóvenes en busca de gresca" (1963), "Pasión ardiente" (1967), "Mujer y llama" (1967), "Amor en la nieve" (1968) y, sobre todo, una de sus obras maestras, la hipnótica "El lago de las mujeres" (1966), culminación de la serie de películas que, protagonizadas por su mujer Mariko Okada, loaban o ponían en entredicho el eterno femenino con desigual fortuna. Y, después, cuando con dificultad sacara adelante algún proyecto (sólo tres largometrajes en tres décadas) en el seno de una industria que, sin duda debido a su incomodidad, lo expulsó de ella como a Oshima; cuando por fin lo consiguiera, el antes enfant terrible, ahora más templado, demostró estar en plena forma: lo avalan su tan suntuosa como siniestra adaptación de "Cumbres borrascosas" (1988), su peculiar discurso sobre Hiroshima en "Mujeres en el espejo" (2002), no tan emocionante como el de Imamura en "Lluvia negra" pero igualmente punzante, y especialmente esa destilación de su sabiduría fílmica que es la potente e inolvidable "La promesa" (1986).

    La recomendación afrancesada.- La completa retrospectiva que el Centro Pompidou le dedicó en el país vecino en 2008 ha servido de acicate para que en Francia la distribuidora Carlotta editara en DVD toda su obra en magníficas copias. Para aquéllos con buen conocimiento del francés o, cosa más improbable por estas latitudes, del japonés, recomendamos calurosamente cualquiera de sus mejores películas, pero muy especialmente el lanzamiento que reúne en un único disco dos piezas de su trilogía política, la extraordinaria "Golpe de estado" y la obra maestra "Purgatorio Eroica".



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