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Nadie
quiere venir a trabajar a Arad, mucho menos los profesionales.
El dentista me dice esto, a cuento de mi
pregunta, por qué el endodocista no puede atenderme una vez
por semana y en cambio viene semana por medio. Porque nadie quiere
venir a trabajar a Arad, se van de aquí para emplearse en
otros lados, pero venir, no vienen, Estamos tratando de que vengan,
pero es difícil. Entiendo, digo, y me dejo pegar el puente
provisorio que, una hora más tarde, se me va a caer, como
siempre. No logré que me construyan uno nuevo, justamente
porque el endodoncista viene cada dos semanas, y la preparación
del terreno para el definitivo se atrasa. No quiero que esto se
entienda como metáfora de la situación del país,
por más que cada movimiento articular en esta parcela que
habito junto a otros veinticincomil tiene connotación, o
al menos su sospecha, de expresión política. Aún
así, el dentista preguntó a Simona qué decían
los diarios. Todo bien, el primer ministro habló muy bien.
Qué dijo Netaniahu. Que va a construir en Jerusalén
todo lo que quiera. ¿Y del Guilad Shelit, qué se comenta?
Parece que lo liberan, pero el Hamas exige la libertad de asesinos
con sangre en la mano. Netaniahu dice que todavía no hay
ningún acuerdo, ni decisión, ni operativo. Se lo sabe
de memoria, Simona. A mí me pide que no abra la boca por
quince minutos. Al pedo, el puente se va a despegar.
2
Pero
no es bueno estar todo el día con malos pensamientos, reconviene
el dentista a su asistente, durante una sesión en la cual
yo soy el paciente y él, director de la cínica dental
de la mutual Macabi en Arad,, Macabi Dent Arad.
No es que yo piense, de pronto me aparecen
recuerdos en la cabeza (la asistente se palmea la calota), recuerdos
tristes, de tiempos pasados.
Lo que pasa, Aliza, es que usted va demasiado al cementerio, y no
es bueno, ni para usted, ni para los muertos. Qué me está
diciendo, doctor, los yemenitas vamos al cementerio sólo
en los aniversarios, en el Día del Perdón, y pare
de contar. El alma del muerto desciende cada vez que se visita su
tumba, no hay que molestar al alma. Al menos, así pensamos
los yemenitas, ¿y usted? Yo no, en las tumbas no hay nadie,
sólo huesos, y a veces, ni siquiera.
Usted
estuvo todo el día astronauta, Aliza, todo el día
astronauta.
La
asistente no recuerda qué acrílico le pidió
su jefe. Suena su celular: mientras atiende, escucha la advertencia
del dentista, "dígale a su gente que no llame en horario
de trabajo." Era de la casa de fotos, explica después
de cortar, las fotos del viaje, me las imprimen para mañana.
,Pero, Aliza, usted, ¿tiene film o digital?, digital, doctor,
me compré una cámara de primera, saquè unas
fotos preciosas de paisajes. Aliza, escúcheme, ¿para
qué quiere usted imprimir? Lo pone todo en un CD. Doctor,
yo quiero un álbum de fotos, son ochenta fotos. Para qué
quiere un álbum: ocupa espacio. Doctor, ¡tengp álbumes
de cada viaje que hice por nuestro país! ¡De cada rincón,
tengo fotos, ¿cómo quiere que las muestre? Usted sabe,
Aliza, que ya hay áñbumes digitales. Son como marcos,
que usted cuelga en la pared, y las fotos corren, una tras la otra.
Casi
la convence. El tratamiento es largo:
Aluza
¿Así que mañana tiene usted entrevista con
el intendente de su pueblo?
Dentista
Sí. Voy a romperle la cara. Que vaya invitando a la policía,
y a los bomberos también.
3
El
dentista está nervioso, es la vigésima vez que el
puente provisorio se me cae, no por culpa mía, no por culpa
mía. Acepta, luego de reiterados pedidos míos, hacerme
algo nuevo.
Pero está muy nervioso, le pide
a Simona acrílico líquido, bien líquido, y
la asistente prepara, pero cuando el material llega a manos de su
jefe, ya está espeso.
Líquido, dije líquido, Simona,
por qué no me preparó líquido. Pero doctor,
yo preparé líquido, pero el líquido se vuelve
sólido.
De fondo, canciones patrióticas,
del Bello Israel, "terra de Israel, la tierra de Israel florece",
"paso hacia el Jordán / tronaron los cañones
/ la paz volvió / con el fin del verano / bosque de ecaliptus
/ el puente, la barca / olor a sal en sobre el agua ".
A
ver si se vuela el paciente, Simona, cierre la ventana.
4
Como
el cielo está nublado (llovizna por lapsos). los F-14 que
despegan de su base (vistos desde el desfiladero que desciende hasta
Sodoma parecen catapultados) se meten por un agujero y desaparecen.
Todos vuelan en dirección sudeste, hacia Gaza. No quiere
decir que vayan a atacar, todavía no. En algún lugar
de la Franja, está alojado prisionero Guilad Shelit, a la
espera de que las negociaciones con Israel, con Alemania y Francia
como intermediarios, concluyan en su liberación. Quién
sabe si el soldado está al tanto de cómo van las cosas,
si se enteró de que están a punto, falta ponerse de
acuerdo en la liberación, o no, de algún dirigente
principal, del Hamas, pero también, del Fátaj (es
casi seguro que lo liberan a Marwan Barguti, el heredero de Araffat,
que cumple cinco cadenas perpetuas). No sabe cuándo se dará
ese avance, o si, por el contrario, habrá estancamiento.
No sabe nada. Los diarios de Israel publican una foto de una pintura
callejera en Gaza,: en el mismo plano, una mujer anciana. Los pies
de foto dicen, "Retrato de Guilad Shelit en una calle de Gaza".
Ningún diario lo aclara, pero la pintura muestra a Shelit,
sí, pero entrado en años. Mantiene sus rasgos, aunque
muestra canas, la frente tiene arrugas, y las mejillas perdieron
tono.
5
Qué
novedades en el diario, Simona.
Todo muy bien, doctor, el primer ministro habló muy bien,
dijo lo que querían oir los norteamericanos. Después,
el hace lo que quiere.
Desde mi sillón de paciente, estoy con la boca abierta (no
cierre, pidió el dentista), no me aguanto:
E' primé' minijtro ej un autijta.
¿Cómo?
Que e' primé' minijtro ejunautista.
Silencio
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