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DEPORTES / HISTORIA DEL FÚTBOL

HISTORIA DEL FÚTBOL

    Intentaré a hacer un breve resumen de la historia del deporte rey, empezando por el árbol genealógico que desembocó en el balompié.

    Desde la noche de los tiempos el hombre ha pateado objetos esféricos, unas veces la cabeza de un enemigo y otras una pelota con ánimo de entretenerse.

     En este relato veréis que la universalidad la alcanzó el pelotón y sus forofos mucho antes de que hubiera cláusulas de rescisión, guerras televisivas o quinielas.

    En la isla de Nueva Guinea se encuentran en unas paredes rocosas unos grabados aborígenes de época prehistórica en los que se reproducen escenas de la vida cotidiana, entre ellas hay unas en que se puede ver a unos hombres impulsar un objeto redondo con los pies.
Ya se que es mucho suponer que sea fútbol, también puede ser unos fulanos cabreados dando patadas a una calabaza o una representación de la puesta del sol. Qui lo sá.

     Antiguo Egipto, hace miles de años los egipcios practicaban un juego de pelota originario de la ciudad de Tebas, en el que se impulsaba un objeto esférico con los pies. Hay pinturas y grabados que así lo demuestran en un templo tebano dedicado a Amón y vestigios de ese juego en los grabados de varias tumbas en Menfis y Sakkara.

     Tampoco esta prueba es definitiva ya que también los egipcios se atribuyen el invento del tenis y de las corridas de toros, lo cual me hace pensar que siempre barren para casa.

    Más o menos año en el siglo I antes de Cristo, el escritor chino Li-Ju narra en un texto los encuentros entre chinos y japoneses para realizar un deporte en el que se tenía que dirigir una pelota maciza de cuero y pieles a lo largo de una llanura. No se sabe muy bien cual era el objeto del juego, pero parece ser que ganaba el que más tiempo tuviera la posesión de esa pelota.

     En la Grecia clásica había varios juegos en el que un balón era el objeto codiciado, a saber: la Esteromaquia o combate de la pelota (su nombre lo dice todo), el Feninde y el Episkiros.

    El Atlético Pericles y el Olímpico de Esparta rivalizaron en Grecia por la supremacía del Feninde (engaño en griego).

    Este juego consistía en que un jugador de uno de los equipos lanzaba la pelota y sus compañeros tenían que llevarla sin que tocara el suelo lo más lejos posible, defendiendo el otro equipo e intentado por todos los medios que la pelota cayera al suelo. Cuando el balón caía al suelo, se intercambian los papeles y el equipo que defendía pasaba a atacar. El objetivo del juego era engañar al rival sobre la dirección de la pelota, esto justificaría el nombre de este juego y el encuentro era ganado por el equipo que había llevado la pelota más lejos.
Es de suponer que se jugaba en un prado o campo de grandes dimensiones y no se sabe tampoco cuantos jugadores formaban cada equipo.

    El Episkiros tiene algo más de parecido al fútbol actual, el campo estaba delimitado por dos líneas y dividido en dos mitades por otra central (tres paralelas), la pelota se colocaba en la línea central y los equipos se precipitaban hacia ella tratando de cogerla y desplazarla con cualquier parte del cuerpo y por todos los medios hasta hacerla llegar más allá de la línea del equipo contrario, esto era un punto o la victoria según se hubiese pactado antes del encuentro.

     Este juego se caracterizaba por su especial violencia y llegó a ser muy popular.

     Aunque tenían gran cantidad de adeptos, los juegos de pelota nunca fueron considerados en Grecia dignos de ser incluidos en los Juegos Olímpicos ya que eran practicados por las clases bajas y eran de gran rudeza.
Hasta las olimpiadas de San Luis en 1904 el fútbol no fue deporte olímpico.

     Llegamos a la Roma imperial, antes de Cristo los romanos tomaron los juegos del Episkiros y del Feninde de los griegos y haciendo un refrito de ellos crean el Haspartum y lo llevan los soldados en sus conquistas por todo el Imperio, incluyendo Inglaterra (no hay nada nuevo bajo el sol, el baloncesto lo popularizaron los norteamericanos por Europa en la I Guerra Mundial).
Los romanos usaban un balón denominado fallis, elaborado con una vejiga, generalmente de cerdo, hinchada de aire y recubierta de cuero.
El Harpastum parece ser el antecedente de los juegos de pelota medievales, sobre todo del francés Soule, del Hurling over country en Inglaterra y del Calcio italiano del siglo XVI. Aunque como ya es sabido, el éxito tiene numerosos padres y estas tres naciones reclaman la paternidad del fútbol moderno.

    Edad Media, el Haspartum romano deriva en Francia en un juego de pelota llamado Soule, muy popular sobre todo en las provincias de Bretaña, Normandía y Picardía. Este juego se practicó hasta el siglo XIX.

      Este juego lo practicaban dos grupos numerosos de hombres, casi siempre de dos lugares distintos, en el campo abierto.
Los contrincantes se disputaban un balón de cuero relleno de salvado, que tenían que tratar por todos los medios de llevar a la meta del equipo contrario, que podía ser un pedrusco, la puerta de una casa, el arco de entrada a una villa... u otro lugar convenido.
La distancia entre metas era en ocasiones de kilómetros, no existían prácticamente reglas y todo valía, de ahí que el juego fuera muy violento. El partido terminaba cuando uno de los equipos lograba dejar el cuero en el sitio prefijado.
Este juego, muy parecido al Hurling over country inglés, fue prohibido en cuantiosas ocasiones por su violencia (en algunos casos quedaban maltrechos varios contendientes por equipo).

     El Calcio es el nombre con el que se designa en Italia al fútbol, significa patada. Este nombre tiene su origen en el Calcio, que era un antiguo juego que practicaba en la Florencia del siglo XVI. Se jugaba en un campo de forma rectangular de 100 por 50 metros, entre dos equipos compuestos por 27 jugadores, distribuidos en 15 delanteros, 5 intermedios, 4 medios y 3 defensas.
Ya sé que estaréis pensando: "Este nos está tomando el pelo, un equipo italiano con tantos delanteros y tan pocos defensas ¡no es posible! ¿dónde está el catenaccio?".Pero es verdad amigos, lo que cambian los tiempos. En la antigua Italia lo importante era ganar al rival, no hacerle perder.

     El juego consiste en hacer caccia el mayor número de veces posible, es decir, en pasar el balón por encima de una empalizada situada en los lados menores del rectángulo de juego, teniendo como mínimo dos adversarios delante (¿fuera de juego?) y no pudiendo superar el tiro la altura de un hombre. Cada vez que se hacía caccia se cambiaba de campo y se podían usar los pies y las manos, con lo que la violencia estaba asegurada. Sus normas realmente estaban más cercanas al rugby que al fútbol.

    Una nota diferenciadora del calcio frente al Soule o el Hurling es que el juego tenía un final fijo, el partido duraba una hora independientemente de que se hubiera marcado o no y del número de tantos conseguido.

    Durante el siglo XVIII decayó su práctica, aunque en la actualidad todavía se celebra como recuerdo tradicional en la Piazza della Santa Croce de Florencia, entre mayo y junio.

     En la Inglaterra medieval el Hurling-over country causó furor, se jugaba en campo abierto, por las calles, caminos y carreteras, situándose las metas que podían ser una piedra, un árbol u otro sitio característico a donde se debía dirigir el balón.

    Las metas se solían situar a una distancia de varios kilómetros. El número de los jugadores era ilimitado en los dos equipos y podían participar hombres y mujeres, generalmente el juego enfrentaba a dos pueblos o parroquias. La violencia de este juego era tal que las lesiones eran graves y numerosas, degenerando en más de una ocasión en verdaderas batallas.
Como podéis ver el parecido con el Soule es impresionante.

     La palabra football aparece el año 1349 en una disposición del rey Eduardo III en la que prohibía dicho juego porque dejaba lisiados a los jugadores y quitaba efectivos a la hora de trabajar para sus señores o en las levas para las guerras.

    Debido a lo salvaje del juego y a que en numerosas ocasiones se prohibió su práctica, el over country derivó en el "Hurling at goals" al suavizarse las escasas reglas del juego. En vez de recorrer kilómetros hasta la meta el campo de juego se redujo a 100 metros de largo y el árbol o piedra (goal) por una meta formada por dos postes separados entre sí por tres o cuatro metros.

    Otro hito importante es la aparición de jugadores "profesionales" que eran elegidos, cobrando, para que se masacrasen entre sí y consiguieran la victoria para su pueblo o sus colores mientras sus contratadores y el público en general les jaleaban.

    En el siglo XIX el fútbol estaba ya arraigado fuertemente en las escuelas inglesas. En estos momentos comenzaron a adaptarlo y a regularlo para que fuera menos violento o más vistoso. Es en estos momentos se produce un hecho que provocará la aparición de dos deportes diferentes, la prohibición de conducir el balón con las manos da lugar al fútbol y el contrario al rugby.

    El rugby quedó como deporte practicado por las clases populares y el fútbol por las clases "fisnas". En los colegios propios de personas distinguidas de la clase alta inglesa, es donde se desarrolla el juego de pelota donde no se utiliza las manos, evolucionándose a un juego de pelota en el que esta será dominada solo con los pies, denominado dribbling, y que será conocido con el nombre dribbling-game.

    Las normas del dribbling-game pasaron de los colegios a los clubes, que reunidos el 26 de octubre de 1863 en Londres crearon la Football Association redactando y unificando sus primeras reglas que hicieron posible su difusión mundial, donde había británicos llegaba el fútbol, y los primeros encuentros de fútbol que dieron lugar a los primeros torneos.



     En Gran Bretaña, en la ciudad de Sheffield, se fundó en 1857 el primer club de fútbol del mundo el Sheffield Wednesday Football Club. Actualmente este equipo está en la premier championship inglesa (equivalente a la segunda división española) y son apodados los búhos.

    A España este juego lo traen los ingenieros de minas, comerciantes y marineros ingleses.

     En diciembre de 1889 se funda en Huelva el Huelva Recreation Club, primer club de fútbol de nuestro país, que en 1903 cambia su nombre por el de Club Recreativo de Huelva.

     En las últimas décadas del siglo XIX el fútbol se difundió con rapidez por toda Europa y América del Sur convirtiéndose en un fenómeno de masas y en 1904 se creó en París la Federación Internacional de Fútbol Asociación, integrando a las distintas federaciones nacionales con el fin de unificar las reglas de juego, difundir su práctica y organizar competiciones internacionales.

EL FÚTBOL CUANDO ERA FOOT-BALL Y LOS ESTADIOS BALDÍOS Y SOLARES EN ZARAGOZA

    El Campo del Sepulcro fue el terreno de juego donde a principios del siglo XX se practicó un "sport" impulsado por gentes importantes de la sociedad zaragozana y practicado mayoritariamente por estudiantes, el foot-ball.

    El campo era un baldío de tierra y piedras, de dimensiones desconocidas, sin vestuarios, gradas ni asientos, el terreno de juego se preparaba cada vez que se disputaba un "match" pintando las líneas con cal y plantando los postes (cuando los había) y el travesaño (cuando no una cuerda); tras el encuentro los postes y el larquero se desmontaban y llevaban a lugar seguro.

    Por este solar pasaron los pioneros del fútbol aragonés hasta que cayó en desuso debido a la mala comunicación con el casco urbano, el aumento de las sociedades deportivas y a la aspiración de los equipos de contar con un campo propio.

    El lejano Campo Sepulcro de 1903 es ahora el espacio comprendido entre el paseo María Agustín y la calle Escoriaza y Fabro (el cuartel de la policía nacional y las casas militares de la calle General Mayandía, la avenida Anselmo Clavé y la antigua estación de ferrocarriles de El Portillo).

    En noviembre de 1903 se funda el primer club de fútbol de Aragón, el Zaragoza Foot-Ball Club, que tiene su campo de juego, hasta que no se dispusiera de un terreno de juego en las cercanías de Zaragoza, en el conocido como "Campo Sepulcro".

    El día 26 de diciembre de 1903 se inauguró este campo con un partido entre dos bandos del mimo "team" (blancos y rojos). El resultado fue de 1-0 a favor de los blancos, gol del Conde de Sobradiel.

    Tras la desaparición de este equipo en 1906, surgieron varias sociedades deportivas, algunas de ellas se nutrían de jóvenes vascos y catalanes que venían a cursar estudios universitarios a Zaragoza, así en 1912 surgieron el Hamaika (formado por estudiantes vascos), el Sparta (de estudiantes catalanes y aragoneses) y el Club de la Perra Gorda.

    En 1913 se fundó La Gimnástica F.C., cuyo uniforme era camisola a rayas amarillas y negras y calzón negro, fue el equipo más importante de la ciudad y llegó a enfrentarse con equipos de otras provincias, todo un hito para aquellos tiempos.

     En un principio, como todos, disputó sus encuentros en el Campo Sepulcro hasta que dispuso de terreno propio; alquiló un solar en el paraje conocido como Puerta Sancho, cerca de lo que es hoy la Plaza Europa. Para la época, también a las afueras.

    Debido a su precaria economía La Gimnástica F.C. desapareció en 1915 dejando pendiente de cobro el alquiler del campo y el dueño de este se quedó con las porterías como prenda.

    El año 1915 se puede decir que es el año del boom futolero en Zaragoza. El foot-ball se populariza en los colegios fundándose en el colegio de los Corazonistas el España, en el colegio El Salvador el Iberia y en los Maristas el Pilar F.C.

     En las Escuelas Católicas de Obreros y Comerciantes se funda el C.D. Fuenclara, con sede social en la calle que le da nombre y que vestía camisola rojiblanca y calzón blanco; disputaba sus partidos como local en el campo de la calle Bilbao.

    Cuando desapareció en 1916 el equipo del Pilar F.C. y por ende su campo de la calle Zurita (un terreno de pequeñas dimensiones entre las huertas), los equipos del España e Iberia tuvieron que irse a jugar al Campo Sepulcro y a un nuevo sitio habilitado para practicar el foot-ball, la explanada que había dejado la Exposición Internacional de 1908 en la Huerta de Santa Engracia, actual plaza de Los Sitios.

      La rivalidad entre el España rojigualda y el Iberia gualdinegro era grande ya cada uno representaba un estilo de juego y una masa social diferente. El España era más técnico y sus seguidores eran los "señoritos" mientras que el Iberia era un equipo de obreros y su estilo algo más rudo pero eficaz.

     En 1916 unos alemanes que vinieron del Camerún formaron el Camerún F.C. y arrendaron el antiguo lavadero de El Carmen para construir el campo polideportivo de la calle Bilbao, que alternaban con otros equipos de la ciudad. Anteriormente en ese solar jugó un equipo llamado Zaragoza que vestía camiseta azul y blanca.

    En 1917 se entra en un periodo de frenética actividad, se refunda el Pilar Foot-ball Club y surgen multitud de equipos como el Aragón, Athletic, Recreación, Salduba, Exploradores, Unión Deportiva Universitaria, etc. Todos ellos de vida efímera y siendo la mayoría de ellos escisiones o fusiones de equipos ya existentes.

    De los restos de varios equipos que compartían la cancha de la calle Bilbao, el España, el Athletic, el nuevo Pilar F.C. y un Zaragoza, saldrá el Stadium, que vestía camiseta roja con cuello y puños blancos y pantalón blanco.

    Todas estas fusiones, escisiones y creaciones de nuevos equipos solamente buscaban acabar con la hegemonía a que el Iberia F.C. los tenía sometidos ya que no perdía casi nunca.

    Hasta el año 1918 se jugaban únicamente partidos amistosos y a partir de entonces los equipos forman dos ligas locales, Primera y Segunda categoría.

    En agosto de 1919 se crea la Federación Aragonesa de Sociedades Deportivas, antecesor de lo que es ahora la Federación Aragonesa de Fútbol, fundada en 1922.

    En noviembre de 1921 se crean el Escoriaza, formado mayoritariamente por operarios de la fábrica zaragozana y el Zaragoza F.C. por un grupo de estudiantes, vistiendo camiseta roja con cuello y puños amarillos y pantalón blanco.

    En 1922 el Stadium pasa a llamarse Real Sociedad Atlética Stadium e inaugura el Campo del Arrabal, un moderno estadio de medidas reglamentarias, con gradas de terraplén y madera, tribuna de honor, valla separadora, vestuarios y redes en las porterías, estaba situado en la calle San Juan de la Peña.

      En el mes de julio la recién creada Federación Aragonesa de Fútbol inaugura el Campo de la Hípica o de Delicias, situado en la carretera de Madrid, era de grandes dimensiones, con una valla de madera circundando el terreno de juego, una pequeña tribuna y con vestuarios.

     Otro hito en el año 1922 es la fundación del Colegio de Árbitros, hasta entonces no era obligatoria la presencia del quinteto arbitral (un principal, dos linieres y dos árbitros de meta) en todo tipo de partidos. Haciendo hasta entonces las funciones de árbitro, cuando lo había, un jugador que no participase en el encuentro, una de las "fuerzas vivas" del pueblo donde se jugase, o se tomaban las decisiones de acuerdo entre los dos equipos.

     El Iberia inauguró el flamante campo de Torrero en octubre de 1923, este se construyó aplanando un pedregal con desniveles cercano al Canal Imperial. Para su época era un campo con muy buenas instalaciones, una tapia cerraba el estadio, tenía una pequeña tribuna de madera cubierta, graderío, una cerca separaba a los 8.000 espectadores del terreno de juego, las dimensiones eran reglamentarias, contaba con porterías fijas, redes y vestuarios.

    Torrero fue el primer campo de foot-ball de Aragón con césped.

     El partido inaugural se celebró contra el Osasuna que venció 1-4. El iberista Smith marcó de penalty el primer gol en Torrero.

    En 1924 se fusionaron el Fuenclara con el Zaragoza F.C.; el Fuenclara prácticamente puso todo en materia deportiva, conservándose la indumentaria fuenclarista, la categoría en que militaba (primera) y la mayor parte de sus jugadores. Por su parte el Zaragoza F.C. incorporaba su estructura directiva, su masa social y su poderío económico.

    Tras la fusión se intenta hacer un equipo más ambicioso y para ello se construye un nuevo campo de fútbol en un terreno alquilado, perteneciente a la Torre Bruil, que anteriormente había sido un parque de atracciones.

    Se conocía por campo Bruil o campo del Asalto por su proximidad a esta calle, que toma su nombre de sucesos acaecidos en el lugar en la guerra de 1808. Este moderno estadio, con capacidad para 6.000 espectadores estuvo cerrado por tapiales de ladrillo y adobe, contaba con gradas alrededor del campo, tribuna de preferencia con asientos de madera, porterías con redes y vestuarios. Además tenía piscina, pista de patinaje, gimnasio, cuartos de ducha, botiquín y edificios para los socios. ¡Que cosas!, resulta que ese solar alargado entre el Parque Bruil, el cuartel del Depósito de Sementales de caballería de la calle Asalto y el río Huerva donde hemos jugado al fútbol tantos chavales de Las Fuentes y del grupo Sementales en otro tiempo fue un estadio futbolero, aunque para entonces solo quedaban unas tapias de adobe en el lado del Huerva y los terraplenes en las bandas.

    El partido inaugural de este moderno estadio se disputó entre el Zaragoza F.C. y la Real Sociedad Atlética Stadium con el resultado de 1-4. El primer gol zaragocista en el campo Bruil lo marcó Guerra, famoso por sus botas blancas.

    El Zaragoza F.C. se fusiona en 1925 con la Real Sociedad Atlética Stadium y forman el Real Zaragoza C.D. conservando como terreno de juego el campo de Bruil.

    En 1931 el Real Zaragoza C.D. es dado de baja en la Federación por problamas económicos y se fusiona en 1932 con el Iberia S.C. dando lugar así al moderno Real Zaragoza y jugando en Torrero hasta 1957, año en que se trasladó a La Romareda.

    El partido inaugural de La Romareda se celebró el 8 de septiembre de 1957 eligiendo como rival al C.A. Osasuna ("casualmente" el mismo que en el partido inaugural de Torrero), resultó vencedor el Real Zaragoza C.D. por cuatro goles a tres; por los locales marcaron Vila (primero y cuarto), Wilson y Murillo y por los navarros Areta, Gabino y Glaría.

EL OBJETO MÁS CODICIADO, DEL CORREÓN AL TECHNICOLOR

    No sé que tiene el balón que nos cautiva, nos tiene pendientes y dependientes de él, llena páginas de periódicos y revistas, produce más horas de radio y televisión que nada ni nadie, horas de polémicas, nos quita el sueño, desata pasiones y odios, es capaz de sacar de nosotros lo mejor y lo peor (a veces simultáneamente), crea héroes y villanos, nos hace pasar de la risa al llanto, incluso una guerra comenzó por su culpa (pero eso es otra historia), encumbra o defenestra a quien a él se arrima, es capaz de hermanar o enfrentar a personas que no se conocen ni se conocerán nunca…, tiene todo esto y mucho más.

    No sé que tienes ladrón… que el que te prueba repite y el que repite se engancha de por vida a una (o a todas) de tus múltiples formas: esférico u ovalado, grande o pequeño, de cuero, de goma o sintético.

   Según reza el reglamento F.I.F.A. el balón de fútbol es una esfera de cuero o de otro material apropiado, de 68,5 a 69,5 centímetros de perímetro, entre 420 y 445 gramos de peso y con una presión de 0,8 a 1,1 atmósferas. Pero esto no siempre fue así, veamos como ha evolucionado su Majestad Don Balón:

    Como ya os conté en otro de mis rollos, en el dedicado al origen del juego, desde tiempos inmemoriales el hombre le ha dado puntapiés a objetos con "ánimus jocandi".

    En la China imperial, hace miles de años, la pelota era de trapo o de cuero que se rellenaba de crin y con una forma más o menos esférica.

    Sobre el material de que estaban hechas las pelotas con que jugaban egipcios y griegos no hay constancia, aunque se supone que serían de piel y se rellenarían con paja o hierba seca.

      Los espartanos rellenaban con arena una vejiga para jugar al balón. Recibir un pelotazo debía ser una sensación parecida a la de recibir una pedrada, ¡que brutos!, pero… que se puede esperar de unos tíos que tiraban a sus hijos por un precipicio y que se chupaban cuarenta años de mili sin rechistar.

    En el imperio romano jugaban al haspartum con un cuero relleno de una vejiga de cerdo hinchada de aire o con paja si no había vejiga, a este pelotón se le llamaba "fallis".

    Hay constancia de que en 1681 se disputó partido entre gentes afines al rey Carlos II de Inglaterra contra gentes del conde de Albergarle con un balón hinchado de aire.

    Hasta el siglo XIX, el balón era de cuero y se rellenaba de paja, hierba, granos de cereal, una vejiga llena de aire hinchada o cualquier otra cosa. Ya era bastante raro el tener un balón como para andarse con remilgos sobre su contenido.

    Hasta aquí se ha hecho revista al material exterior, cuero, y al relleno; su forma era más o menos ovalada y en el mejor de los casos oblonga cuasi esférica. Sobre el color no hay dudas, todos eran parduzco-negroides.

     Cuando el fútbol y el rugby se convierten en 1853 definitivamente en dos juegos diferentes, surge la necesidad de redondear el balón para que este no adquiera trayectorias erráticas al sacudirle patadas y para controlarlo mejor.

En busca de la redondez

     A principios del siglo XX se sustituyó la vejiga animal por una bolsa de caucho, esta al inflarse de una manera regular contribuyó a que el balón fuera más redondo; como no existía la válvula de inflado, la bolsa de caucho debía hincharse dentro de la funda de cuero y luego cerrar esta. Por eso los primitivos balones llevaban ese correón que a modo de sutura cerraba la funda de cuero.
Como puede verse en la imagen, doce gruesas piezas alargadas de cuero cosidas entre sí con liza o bramante formaban el exterior del balón. Su peso era considerable (aún más si se mojaba) y el color era impepinablemente marrón.
Hasta los años cuarenta era frecuente ver jugadores de fútbol con un pañuelo atado alrededor de la cabeza, no porque fueran jevis ni moteros, sino porque al darle de cabeza a la pelota el correón les podía hacer una brecha en la frente.

     En los años cuarenta el cosido exterior del balón desaparece al generalizarse el uso de la válvula para inflarlos. Siguiendo con la búsqueda de la redondez la pelota pasa de estar formada por doce rodajas de cuero a dieciocho, al inflarse la cámara de goma las tiras de cuero al ser más estrechas se adaptaban mejor a la forma esférica.El cuero era un poco menos grueso aunque se seguían haciendo balones "para toda la vida" pues eran indestructibles; podían descoserse, deformarse, agujerarse el cuero, pincharse, perder aire por la válvula, pero todo tenía arreglo.

     El diseño entra en escena y los balones se pintan de colores (casi siempre blanco, anaranjado o marrón) o se tiñe el cuero (yo heredé uno de tiras "verdosas y rojas").

     El pintado enseguida se cuarteaba, se desprendía y el balón quedaba en cuatro días de un color grisáceo con alguna isleta de pintura.
Este modelo de balón se mantuvo en todo el mundo hasta finales de la década de los sesenta.



    En los setenta se sigue buscando la redondez perfecta y se produce un cambio notabilísimo en la manera de fabricar el esférico, se abandona el diseño de "gajos" y se opta por una combinación de 20 hexágonos y 12 pentágonos cosidos entre sí, se consigue un balón más redondo, con un mejor control y al chutarlo las trayectorias no hacen extraños.

    Aunque se mejora el sistema de impermeabilización persiste el problema cuando llueve ya que a través de las costuras se filtra el agua y el balón gana peso.

     Recordareis los que peinais canas o en el peor de los casos ya no peinais nada, que cuando jugábamos al fútbol un día de lluvia el balón se convertía en una maza empapada en agua y barro que cuando le dabas de cabeza te dejaba groggy.

    En cuanto al diseño, los pentágonos se pintan de negro y los hexágonos en blanco. Es el arquetipo del balón de fútbol moderno.

    A partir del mundial de Argentina en 1978 la evolución del balón se acelera y prácticamente cada cuatro años se presenta un esférico cada vez más redondo, más estanco, más ligero, con mejor control y de trayectoria más fiable.

    Coincidiendo con el Mundial de 1982 de España y el espantoso cabezón Naranjito, se mejora la impermeabilización del cuero y las costuras de manera que aunque todavía el balón absorbía agua, lo hacía en mínimas cantidades y su peso y prestaciones no se alteraban notablemente.

     A finales de los años ochenta la confección de balones de fútbol sufre un cambio radical, deja de utilizarse el cuero como materia base y se sustituye por materiales sintéticos que garantizaban una mayor durabilidad del esférico, desaparece el tradicional cosido con liza y el termosellado de las juntas lo convierte en totalmente estanco.
En los primeros años noventa los avances tecnológicos no solamente se aplican en la capa exterior visible del balón, en el interior se colocan capas de espuma de poliuretano o de polietileno y más tarde de una espuma compuesta de microburbujas de gas, todas estas innovaciones que dan como fruto un balón más ligero que nunca, más resistente, menos deformable y más rápido al golpearlo.

    Hasta el año 1998 los diseños exteriores de los balones oficiales habían sido siempre en blanco y negro (excepto en nieve que se permitía el color naranja y el verde fosforito) y como mucho con algún toque en dorado, en el mundial de Francia se usó por primera vez un balón multicolor, tendencia que no se ha abandonado hasta la actualidad, no hay mas que ver los colorines que tiene el balón oficial de la liga española.

LA SUERTE SUPREMA DEL TRENCILLA: EL FUERA DE JUEGO

    En el arbitraje pocas cosas hay más complicadas de señalar que la posición de fuera de juego, off-side o el castizo orsay.

    Un jugador se encuentra en fuera de juego cuando entre él y la línea de meta no hay al menos dos defensores, ya se encuentres estos en línea con el atacante o más cercanos a la línea meta. Regla 11 del reglamento vigente de la International F.A. Board.

    Nunca se incurre en fuera de juego si el atacante que juega el balón está en su propio campo o sale de él con la pelota o si el jugador recibe el balón directamente de un saque de meta, de banda o de esquina.

     El árbitro principal en el transcurso del partido no suele estar en la mejor situación para ver quién está más adelantado, ya que su campo visual suele seguir a quien lleva la pelota y sus alrededores, por lo que su perspectiva hacia adelante no es la mejor. Los linieres tampoco lo tienen fácil algunas veces ya que les harían falta ojos de dirección independiente como a los camaleones para ver a la vez al jugador que da el pase y en que situación está el que lo ha de recibir.

    A esto además se suma la incertidumbre, ya que el hecho de estar en fuera de juego "per sé" no es ninguna infracción.

Se incurre en pecado solamente si:

1.- Se participa jugando la pelota estando en esa posición.
2.- Si de alguna manera se interfiere en la jugada.
3.- Si se saca algún tipo de ventaja de esa posición.

     En las jugadas en las la posición del atacante que recibe el esférico es muy clara la decisión es fácil, pero la mayoría de las veces cuando se produce el pase el árbitro o el linier deben en décimas de segundo hacer la "foto-finish" de la posición del atacante que recibe o juega el balón y juzgar si tiene el cuerpo, cabeza o pies más cerca de la línea de meta rival que el penúltimo defensor (los brazos no cuentan) o si la posición del atacante es neutra en la jugada o de alguna manera estorba el campo visual de los defensores, obstaculiza sus movimientos o los movimientos o gestos del atacante pueden, a juicio del árbitro, engañarles o distraer a los defensores de la jugada con balón.

    Ya se riza el rizo cuando además estar pendiente de lo que sería la jugada principal, tras rebotar el balón en uno de los tres palos o en un defensor la pelota cae a un atacante que previamente había estado en posición de fuera de juego.

    El fuera de juego está castigado con la pérdida de la posesión del balón por el equipo infractor y el saque de un libre indirecto por el otro equipo desde el sitio donde se cometió la infracción.

    Esto, como casi todo, ha tenido su evolución en el tiempo.

    En 1863 se unificaron los distintos "reglamentos" del fútbol tras fundarse en una taberna londinense (Free Mason´s Tavern) la Football Association, de este parto tabernario salieron las diecisiete reglas que gobiernan en deporte rey.

    En este primer reglamento, se encontraba en fuera de juego cualquier jugador que se encontrase más cerca de la línea de meta que el balón independientemente de cuantos defensores hubiera y de en que mitad de campo de encontrase. Esta norma se conserva todavía en el rugby (avant), no hay que olvidar que el origen de los dos juegos es el mismo.

    En 1866 para evitar la descompensación entre atacantes y defensores que esta norma provocaba, pues siempre era uno el atacante y diez los defensores, se cambió el número de defensores que debía haber entre el atacante y el gol fijándose en tres.

    Esta regla se mantuvo durante cincuenta y nueve años, hasta que la picaresca de los defensas, que daban un pasito adelante dejando solo dos defensas y provocando el fuera de juego, hizo que el número de goles por partido descendiera y con ello el de espectadores en los campos.

    En 1920 deja de existir la posición de fuera de juego cuando se efectúa un saque de banda.

    En 1925 se produjo un nuevo cambio, tendente a favorecer el espectáculo, el número de defensores se fijó en dos, portero y jugador de campo o dos jugadores de campo.

    Hasta la fecha no ha habido variaciones en cuanto al número de defensores, pero sí en la posición del atacante y el momento de parar el colegiado el juego.

    Hasta hace pocos años si un jugador se encontraba en posición de fuera de juego pero el balón venía de ser tocado por un contrario, la infracción por fuera de juego quedaba anulada y la jugada era legal. Esto entre los aficionados más veteranos aún crea algunas controversias.

    En el reglamento vigente se contempla como posición legal la de estar en línea con el penúltimo defensor y ya no se para el juego en el momento de "ver" el colegiado el fuera de juego, sino cuando el jugador infractor toca la pelota.

   Y parecía fácil el lance.

ESE SEÑOR DE NEGRO

    Hay en el juego del balón una figura, las más de las veces denostada, sin la que la práctica profesional (y la amateur en la mayoría de los casos) resultaría imposible, el árbitro.

    Este personaje, seguramente guiado por algún tipo de instinto suicida, tiene la afición (bien remunerada actualmente) de meterse entre veintidós fulanos en pantalón corto y rodeado de varios miles de espectadores aplicar las diecisiete reglas futboleras a su mejor saber y entender. En algunos casos a costa de su integridad física y moral.

    Como todo en el mundo del balompié ha tenido su evolución.

    El fútbol, en su concepción actual, es un deporte de origen británico que empezó a practicarse por "gentlemans", en sus orígenes las decisiones sobre alguna jugada se tomaban de forma conjunta por los capitanes de los equipos. Esto está muy bien, pero en algunos casos las decisiones se alargaban mucho y el partido podía durar una eternidad.

    Con la llegada del profesionalismo y el aumento de la práctica del fútbol, hacia 1885 se introdujo la novedad de que cada equipo presentaba un árbitro ante el que hacer las reclamaciones en el juego.

    Como algunas veces seguía habiendo problemas para ponerse de acuerdo los árbitros, más tarde se añadió en la banda uno principal para que le consultasen los otros dos en caso de no haber acuerdo y para controlar el tiempo de juego.

    Hasta la generalización del uso del larguero y las redes en las porterías también había, dos "jueces de gol" encargados de marcar si la pelota había o no entrado legalmente a "goal". Esto no sucedía en todos partidos, ya que hasta la unificación de reglas los equipos se regían según su propio reglamento local.

    Todo cambió en 1891 con la introducción del penalty. Para señalar esa fatídica pena hacía falta alguien que fuera imparcial y se le dan plenas facultades para señalar esa pena y expulsar jugadores al que ejercía de principal y acabar con las reclamaciones, pasando los otros dos árbitros a asistirle en las bandas.

    Desde hace unos años existe un cuarto árbitro que se encarga de controlar el tiempo de juego, atender los cambios, suplir al colegiado principal o sus asistentes en caso de lesión y putear a los entrenadores.

    Ya veis como se ha pasado del cero al cuatro pasando por el dos el tres y a veces por el cinco.

    También ha habido cambios en la indumentaria y equipamiento.

    Al principio el uniforme arbitral constaba de pantalón corto, medias, botas, camisola y americana de riguroso negro, posteriormente se vistieron de negro cucaracha por entero despojándose de la chaqueta y ahora visten camisetas de colores chillones y portan publicidad en la pechera.

    El primitivo equipamiento del colegiado principal constaba de un reloj-cronómetro y un silbato, haciéndose entender por medio de gestos; con la llega de la electrónica ahora portan tarjetas de colores, pinganillo, micrófono inalámbrico y vibrador para avisarse entre el principal, los linieres y el cuarto árbitro. Los jueces de línea siguen utilizando banderolas para señalizar las jugadas.

    Vaya desde aquí mi reconocimiento a estos deportistas y especial a aquellos que están en las categorías regionales, que les toca bailar con la más fea un partido sí y otro también.



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