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EL
FENÓMENO DEL ARCO IRIS: CIELO, LLUVIA Y SOL
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El
cielo es el protagonista de cualquier paisaje cuando se convierte
en el telón de fondo de los siete colores fundamentales del
arco iris, un espectáculo óptico natural que cautiva
las miradas de niños y mayores. La luz solar se refracta
en las gotas de agua de lluvia -que funcionan como un prisma- y
se crea un espectro de aspecto mágico.
Desde
que somos pequeños hay un espectáculo de la naturaleza
que nos fascina. Es el arco iris, ese semicírculo mágico
que de repente aparece misteriosamente en el cielo. La leyenda dice
que allí, en el extremo del arco, se esconde un cofre lleno
de oro. Y ya cuando somos chicos, los mayores nos han hecho entender
de manera sencilla y simplificada que "para que salga el arco
iris es preciso que llueva con sol". Luego, en la escuela,
hemos aprendido a distinguir los siete colores básicos con
su ayuda.
El
arco iris es tan natural y tan hermoso que muchos lo hemos dibujado
en el paisaje ideal, y cuando transitamos por un camino o por una
carretera y aparece no podemos por menos que desviar la atención
y contemplar el instante, convertido en motivo de sorpresa grata,
que nos ofrece la lluvia, el sol, el paisaje... la naturaleza. Un
poeta inglés, William Wordsworth, escribió: "El
corazón me da un brinco cuando contemplo un arco iris en
el cielo". Es más, simboliza tanto la pureza de lo natural
que fue el icono elegido por la organización ecologista internacional
Greenpeace, a cuyos activistas se les denomina "los guerreros
del arco iris". En algunos lugares del Pirineo le conocen como
"el arco o barra de San Chuan, o de San Juan".
Pero
los meteorólogos y los físicos van más allá
para explicarnos como, cuando y por qué se produce el arco
iris en el cielo. Fue el físico Newton quien tuvo la idea
de dirigir un rayo de luz blanca a un prisma de cristal, y observó
cómo el rayo se dispersaba en una especie de mancha ovalada
con los colores del arco iris, a la que le dio el nombre de "espectro".
Eso es lo que sucede en el campo o en los montes cuando el sol ilumina
una nube o cortina de agua desde detrás del observador. Se
forma por la refracción y reflexión de los rayos solares
en las gotas de lluvia. El centro del arco, salvo raros casos, se
encuentra en la prolongación de la posible sombra del observador.
El borde exterior, de coloración brillante, es rojo y tiene
un radio aproximado de 42º. La gamma de los colores se sucede
por el siguiente orden, de exterior a interior: rojo, anaranjado,
amarillo, verde, azul, añil y violeta, y es originada por
la dispersión de la luz en el agua. El borde interior (violeta)
tiene un radio de 40º, por lo que el arco iris, con todos sus
colores, tiene una anchura de unos 2 grados. "Hay que recordar
que la luz solar es la suma de las radiaciones que, con diferentes
longitudes de onda, componen los colores del espectro", dice
el meteorólogo Francho Beltrán.
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