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Volvía
de dar una conferencia en el País Vasco. Dejé atrás
el desvío a Tudela y el arco iris dibujaba sus colores en
el horizonte. Entonces escuché en la radio un poema de David
González. Como pude tomé nota. Me gustó, y
quiero contároslo a mi manera y con mi toque personal. Es
algo así.
No
digas que no puedes hacer nada por cambiar el mundo. Sí que
puedes. La sostenibilidad es posible.
Sólo
precisas un brazo, una mano, piedras
Estas
son mis piedras:
Voy
al trabajo en bicicleta todos los días. Procuro no abusar
de la carne. Prefiero la fruta y las verduras de producción
ecológica, que no usan pesticidas que contaminan el suelo
y las aguas. Escribo en papel reciclado. Recorro las montañas
paso a paso.
Voy
al colegio de mi hijo Lukas a hablarles a los niños de la
vida de los animales y del respeto hacia la naturaleza. Soy socio
de organizaciones humanitarias y ecologistas. Separo el papel en
una cesta de esparto y el plástico en una papelera
y luego lo acerco a los contenedores que hay en una plazoleta cercana.
Los
fines de semana me escapo a conocer ríos, bosques, montañas
y lagos. Me gustan las personas sinceras, honestas y valientes que
miran a los ojos. No me gustan los que se creen más, simplemente
por el puesto social o laboral que ocupan. Busco las gasolineras
que repostan biodisel. Ahorro agua. Cuido las flores y macetas de
mi balcón.
Me
pongo camisetas con mensaje. Escribo, llamo, respondo y beso a la
gente que quiero y que me quiere. Me gusta ver llover. Me siento
a gusto con mi familia, mi chica y con los amigos de verdad. Prefiero
el frío al calor. Vivo la vida intensamente sin hacer daño
a nadie. Apago luces innecesarias. Me resisto a encender la calefacción
antes de ponerme un jersey. Me gusta vestir con forro polar. Si
me dan a elegir me decanto por los paisajes y valles donde hay malas
carreteras de acceso por que allí aún reina el silencio.
No
hablo de lo que no sé. No hablo.
Escribo.
Escribo en los medios de comunicación. En El pollo Urbano.
Hago
lo que buenamente puedo. No soy por ello mejor o peor.

Estas
son mis piedras, parte de ellas. Piensa en las tuyas y recuerda:
brazo, mano y piedras.
Pero
sobre todo, el gesto. Eso es lo más importante
que
sea un gesto sostenible.

Tú,
yo y muchos a la vez podemos hacer cosas por que este planeta sea
más amable, solidario, saludable, hermoso y ecológico.
Todos
podemos hacer algo por cambiar el mundo a mejor.
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