Queridos lectores, compañeros,
amigos y camaradas:
Es
uno de Junio y estamos a 30 grados en Zaragoza. El cielo se ha
encapotado y comienzan a caer unas gotas recias que avivan el
bochorno. No hay nadie en los bares de los amigos. No hay dinero.
Un menú de 6 euros en el burguer y otra vez al tajo. Cuando
no hay trabajo la siesta se hace obligatoria. Durmiendo no se
gasta. El Pollo saldrá esta noche y no hay siesta que valga.
La profesionalidad es un concepto muy arraigado entre los mierderos.
Yo soy de ese club sin ambajes.
De
camino a la redacción un moro acaricia con la mirada la
hormigonera silenciosa que le da su vida anónima. Si la
máquina se para, habrá que meter los sueños
en la mochila y reemprender el regreso con el fracaso a las costillas.
Me voy a fumar un canuté. Menos mal que desde Andalucía
subió la yerba hacia el norte. Cuando se está tieso
un canuté te reconcilia con la vida. Los periódicos
locales ya no dicen nada. Todo el mundo anda acocojonao recortando
humo. Mi maría es de cultivo propio: dos matas, pero como
me se administrar, tengo más kilos que el pachá
de Alejandría. A mi no me pillan endrogao. Ya no se puede
ni beber "ambar". El monopolio localista pone a 1.40
€ el miserable botellín cada día más
escurrido (dicen que es por el "packaging ") ¡Que
asco! Voy a aprender a hacer cerveza. O, mejor, beberé
vino a granel. ¡Que rico el vino de la cuba de mi padre
con gaseosa! O me fumo un porro a me salgo a la calle a que me
moje gratis la lluvia de verano. Que veranos más raros
tenemos ultimamente en la ciudad desde que manda un alcalde socialista
que dicen que es un "secreta" del Opus. Todavía
llevo camiseta y camisa de manga corta. Creo que voy a comenzar
a ir en pelotas por la calle. Y pronto, cuando lleguen las vacaciones
sin un duro, igual me hago un tatuaje de colorines en los brazos
y me pongo un "piercing" en la polla para asustar en
la Casa Magnética a mis amigas. Ya no se si tengo amigas
o sueños de que las tuve. Me acabo de quemar liando el
canuté porque he puesto el papel al revés,
he chupado con la lengua lo que no era la goma de cerrarlo y,
al prenderlo, la saliva se ha secao y se me ha caído todo
entre las piernas. Y, encima, me he quemado el pantalón.
Voy a volver a hacerlo pero poniendo atención. No se puede
improvisar en la liada. La liada como cualquier habito exige un
poco de estar en lo que se está. Cuantas veces uno se mea
porque a fuerza de hacer el gesto, te olvidas de que solo te ha
salido media chorra y con media chorra no se puede llegar al retrete,
se aturulla la avutarda y sale la orina a borbotones recorriéndote
la pernera del vaquero. ¡Que bochorno! Bueno, como hay poca
luz, a esperar a que se seque ¿Y el olor? Que le den por
el culo ¡Otro botellín, camarada!
Ahora
si que llueve con dos pelotas. Debe ser lo del cambio climático.
En el Pleistoceno, entre la glaciación de Riss o Illinois
y la más reciente de Würm o Wisconsin pasaron 120.000
años ¡Anda que no tiene cojones lo del cambio climático
de cien años para acá! Estamos locos, casi seguro.
Pero ¡oye! "es lo que hay" que dicen los neocastizos.
Yo soy ecologista. Yo tiro todo al suelo para que trabajen los
profesionales. Jamás le quitaré ni su trabajo ni
su pasta a los currantes de que seamos sostenibles ni a las ejemplares
empresas que los contratan. Quien nos iba a decir que la basura
era un negocio de cantidades casi inconmensurables.
Ha
dejado de llover y ya han pasdo dos horas. Hay que cerrar el Pollo.
Me voy a tomar una cerveza.
Ya
está: "¡Ahora sí que sí!"
¡Pollo al mundo! Con dos cojones y un palo
.¡A
caballo! ¡Yihiiiii! ¡Salud!