Aunque
Petra es una de las atracciones más impresionantes de Oriente
Próximo, Jordania guarda muchos más atractivos para
el turista de hoy en día.
Como
un puente bien cimentado entre el mar y el desierto que une el
este con el oeste, el Reino hachemita de Jordania es una tierra
de belleza cautivadora y contrastes: desde el fértil y
siempre cambiante Valle del Jordán, hasta los cañones
del remoto desierto, inmenso e intemporal. Los visitantes pueden
explorar increíbles castillos en el desierto, observar
la imponente belleza del desierto de Wadi Rum o bañarse
en las relajantes aguas del Mar Rojo.
Los
amantes de la aventura pueden optar por paseos a caballo, safaris
en vehículos 4x4, escalada, descenso de cañones
y senderismo. Si lo que busca es relajación, no hay nada
comparable al Mar Rojo y a sus numerosos spas.
El Rey Abdullah I fundó Jordania
tal y como la conocemos hoy en día después de la
Primera Guerra Mundial. Estuvo gobernado por su nieto el Rey Hussein
durante 46 años hasta su muerte en el año 1999,
cuando su hijo, el Rey Abdullah II asumió el trono. Jordania
se ha desarrollado hasta convertirse en una nación moderna
que ha disfrutado de paz, estabilidad y un crecimiento económico
en las últimas décadas".