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LA DEPENDENCIA COPA EL 30% DEL PRESUPUESTO DE
SERVICIOS SOCIALES DE ARAGÓN.-..
Asociaciones
y sindicatos advierten de que estas prestaciones no admiten más
ajustes. La DGA concierta servicios por valor de 66,4 millones.
Comarcas y ayuntamientos también prestan estas asistencias.
Aunque
desde los poderes públicos se lanza el mensaje insistente
de que el Estado de bienestar no está en peligro y que el
gasto social no se verá mermado por la crisis, lo cierto
es que la primera medida ya ha saltado a la palestra en forma de
recorte de los atrasos de la ley de dependencia. Esta norma, que
nació en 2007 como uno de los pilares de las políticas
sociales, ha recibido el primer tijeretazo.
Y
este se traducirá en que los solicitantes de una ayuda a
la dependencia no recibirán la prestación económica
correspondiente a los meses que transcurran desde la presentación
de la petición y la concesión de la ayuda, como hasta
ahora. Eso sí, se establecerá un plazo máximo
de seis meses para conceder la prestación.
En
la Comunidad, más de 6.000 aragoneses se encuentran en estos
momentos pendientes de recibir una prestación o servicio
reconocidos en la ley de la dependencia. Es decir, de las 28.174
personas valoradas con dictamen favorable, 21.600 están atendidas
ya por el sistema. El Departamento recibe cada mes unas 1.300 peticiones.
Pese
a este ajuste, la ministra de Sanidad y Política Social,
Trinidad Jiménez, aseguró en Zaragoza que esta ley
"no se va a paralizar" y que solo sufrirá "un
pequeño ajuste" que, según afirmó, permitirá
"disponer de más recursos para seguir desarrollándola".
Pero
¿qué supone en Aragón la ley de dependencia?
Según consta en los presupuestos de la Comunidad autónoma
para este año, el 30% de los fondos del Departamento de Servicios
Sociales y Familia se destinan a aplicar la norma. En concreto,
de los 356,8 millones de euros totales, 102 se destinan a pagar
las prestaciones económicas para la dependencia y las ayudas
a domicilio. La tarta presupuestaria de este departamento se reparte
también en otros conceptos. Un trozo importante se lo llevan
los conciertos para prestar servicios a través de empresas
privadas (residencias de ancianos, teleasistencia...). En total,
para este fin se dedican este año 66,4 millones de euros.
La
Comunidad ofrece en estos momentos 17.500 plazas, de las que 6.328
son públicas (4.500 gestionadas directamente por el Gobierno
de Aragón y el resto por ayuntamientos). De estas, 1.700
están concertadas con entidades locales o sociales (sin ánimo
de lucro). En un convenio de finales de año, esta última
cifra se incrementó en 700 gracias a conciertos con residencias
privadas (se paga 1.450 euros por persona atendida cada mes).
Pero
para atender a todas estas personas y prestar servicios, se precisa
un elevado volumen de personal. Y las cifras así lo reflejan.
No en vano, Servicios Sociales es el tercer departamento con más
gasto en personal: 97,9 millones de euros. No obstante, es el Instituto
Aragonés de Servicios Sociales y Familia el que concentra
prácticamente el total de empleados con 2.362 de 2.710. A
estos, habría que sumar los contratados a través de
empresas concertadas. En esta línea, en el área de
menores, la atención se presta prácticamente al completo
por empresas privadas.
Además
de los conciertos, las ayudas económicas y el gasto de personal,
los fondos también se dirigen a financiar el funcionamiento
de las residencias propias, la ampliación de servicios como
la teleasistencia, el desarrollo de los equipos de valoración
y las inversiones en nuevos centros.
Pero al contrario que la sanidad y la educación, la prestación
de los servicios sociales no solo depende de la administración
autonómica. Las comarcas y los ayuntamientos también
destinan una cantidad ingente de dinero a asistir a la población
más necesitada y dependiente. De hecho, las demarcaciones
tienen transferidas las competencias para ofrecer un servicio más
cercano al ciudadano. En total, según fuentes sindicales,
los ciudadanos tendrían a su disposición a unas 4.000
personas (sumando el personal de todas las administraciones) en
este sector: asistentas sociales, educadores, auxiliares de enfermería,
de ayuda a domicilio...
Con
este panorama y con la demanda cada vez más creciente -especialmente
por la crisis-, asociaciones de mayores, de dependientes y sindicatos
coinciden en afirmar tajantemente que el gasto social no admite
más recortes porque está ya "al límite".
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