Zaragoza, 4 jun (EFE).- Desde el pasado 4 de Junio el tradicional
Mercado Medieval comenzó en Zaragoza, edición en
la que cruzará el Ebro para unir las dos orillas de la
ciudad y hacerlo más confortable para las miles de personas
que cada año se acercan a disfrutar de la gastronomía,
los objetos de arte, los espectáculos y ancestrales talleres
de oficios.
Desde
el 4 hasta el domingo 6 de junio las culturas cristiana, judía
y árabe volviron a convivir en Zaragoza y extendieron sus
artes y tradiciones por los mismos lugares que lo hicieron en
la Edad Media.
Desde
el entorno de la Seo y la plaza de San Bruno hasta el Balcón
de San Lázaro el visitante encontrará hasta 68 puestos
de oficios artísticos y 62 de gastronomía y podrá
disfrutar de hasta 35 horas de animación con 68 espectáculos.
Para
dar más vistosidad a las jaimas, la zona árabe ha
cruzado el Ebro y se asentará sobre el Balcón de
San Lázaro, mientras que la hebrea ocupará el ámbito
de la Plaza de La Seo y la Cristiana la de San Bruno.
En
su recorrido, el visitante contempló demostraciones de
cestería, orfebrería, soplado de vidrio y destilado
de esencias así como de cetrería, que este año
incluyó la presencia de un lince boreal, y aprendió
también en qué consiste el oficio de botero, espartero,
de policromía, de henna y de escribanía árabe.
El
Puente de Piedra también se engalanó de forma especial
y aunque no tuvo puestos debido al viento, estuvo ambientado con
distintas recreaciones de asalto de la Edad Media, con el fin
de animar a la ciudadanía a que recorra ambas orillas del
puente.
En
este Mercado participan artesanos de todas las comunidades autónomas,
salvo de las islas, Ceuta y Melilla, y otros procedentes de Marruecos,
Argelia, Argentina, Uruguay, Francia, Italia y Alemania.
Entre
los grupos artísticos participaron Acibreira, Al Fol, Tragaleguas,
Arte Halcón, Pingaliarina, Trivium Klezmer y la Asociación
Cultural de Illueca.
Por
undécimo año consecutivo se celebra en las calles
del Casco Viejo de Zaragoza la Feria Medieval. Las tres grandes
culturas que convivieron en la Zaragoza antigua: judía,
árabe y cristiana, volverán a revivir en las calles
que rodean la Catedral de la Seo (Plaza de San Bruno, Sepulcro,
Mundir, Arcedianos, Palafox, Dean, Pabostría, Cisne y Cuellar)
en decenas de puestos de artesanía y gastronomía
y numerosas actividades culturales: música, magia, malabaristas,
gastronomía, saltimbanquis...